Llegando a conclusiones de la Orden con Phillipe le Bel, el autor escribe: “El rey intentó algunos trámites para que lo nombraran Gran Maestro. Era una solución osada, pero que no probaba que formara parte de la destrucción de la Orden.
El Chapitre presentó un rechazo categórico”. No debería sorprendernos la intransigencia del Chapitre. Realmente, Phillipe le Bel, Gran Maestro de los Templarios... Es como si Luis XV, en lugar de suprimir a los Jesuitas en su reino, había pensado que lo nombrasen superior general de su Compañía... Phillipe estaba resentido. Pero escuchemos lo siguiente: “Un evento bastante grave se añadió a este malestar.
Durante la revuelta de Paris contra las variaciones de la moneda -variaciones, que el rey se había tomado la libertad de motivarlas públicamente el pueblo se quejó tan fuertemente que el soberano, que normalmente no desdeñaba el irse a pasear a pie y entretenerse con los ribauds, tuvo de pedir refugio en el Templo. La humillación que sufrió ante la Orden, ¿no fue, en realidad, más penosa que la revuelta Ha publicado, notablemente, un excelente estudio sobre el atentado de Anagni. Se encuentran frecuentemente, reseñas poco conocidas sobre las presiones que Phillipe le Bel ejerció sobre Clemente V, en un dominio que no sobrepasó de ninguna forma de la competencia del poder temporal. 65 Por ejemplo, cuando se lee en el subtítulo: “Los hombres de plata”, se trata de soldados del Templo, y no del rey del falso tesoro y de sus consejeros. – Veamos otro subtítulo: “ Phillipe le Bel, un creyente y un patriota”. Pero los Templarios, también ellos, ¿no eran creyentes? En cuanto al patriotismo de Phillipe le Bel, difería fundamentalmente del de San Luis. El patriotismo del abuelo estaba exento de toda ambición territorial; y, el de su nieto, podría llevar otro nombre: el de “nacionalismo” pasajera de los parisinos?” – Es posible.
Pero el hecho de encarcelarles, torturarles y calumniarles, a aquellos que os han salvado la vida, no es un comportamiento muy caballeroso. El autor subraya muy bien el papel jugado por Nogaret. Este legista, después del atentado de Anagni, fue excomulgado y lo fue hasta su muerte. Para él, excluido de la Iglesia, si llegaba a denunciar y a extirpar una herencia que ni el propio Santo Padre había sospechado, “¡qué triunfo, que rehabilitación ante la Cristiandad!” Aquí puede apreciarse perfectamente que, el drama del Templo esta íntimamente ligado al de Anagni. Nogaret, utilizando una denuncia, más o menos espontánea, organizó sabiamente la trampa destinada a realizar sus proyectos tenebrosos.
Y estas son las encuestas reales, preliminares, que duraron siete años, de 1300 a 130766. Los Templarios, nos dice el autor, “supieron perfectamente que la malévola leyenda, tratada por ellos con desdén, fue transformada en acusación peligrosa. El Gran Maestro ya había protestado públicamente, y la desgracia vino expresamente desde Chipre, para ser expuesta al Santo Padre, al mismo tiempo que para oponerse a la reunión de su Orden, con la del Hospital, lo que le hubiera salvado... El orgullo le ocultaba el peligro. Lo veían sin creerlo”. Siempre ha sido un error, subestimar las “posibilidades” de la calumnia.
domingo, 30 de noviembre de 2008
SECRETOS TEMPLARIOS II
La no-culpabilidad de Clemente V, en lo que concierne al arresto de los Templarios, está bien aclarada por M. de Lévis: “El mismo día, al alba, en todo el reino, los Templarios fueron detenidos... La vigilia del 18 de Octubre de 1307, el Gran Maestro había figurado entre los príncipes que llevaban el féretro de la condesa de Valois. La mañana del 19 del Octubre, el mismo Guillaume de Nogaret le detuvo...
Esta indudable noticia fue comunicada al Papa por sus estupefactos camareros, quienes les habían oído proclamar en las encrucijadas.
Él la recibió como una grave ofensa, no admite las precauciones oratorias expresadas a su consideración, rehusó inclinarse ante el hecho incumplido y dirigió al rey una carta más severa que la que nunca escribió Bonifacio VIII. Los estados del reino, convocados, aprobaron y tomaron una actitud amenazante al respeto del Papa”. Todos estos detalles son verdaderamente interesantes. Durante siete años, de 1307 a 1314, los Templarios, individualmente o en grupo, fueron juzgados a la vez por los dignatarios pontificios y los tribunales diocesanos. Desde la sombra, el perfil soberbio y siniestro del rey, vigilaba todo esto. “En Paris, el Arzobispo de Sens, hermano de Enguerrand de Marigny, presidía uno de los tribunales. Varias condenas fueron pronunciadas, penitencias de poca duración, encarcelamientos temporales o perpetuos.
Un grupo de estos desgraciados, creyendo pasado el peligro, retractaron sus confesiones. Fueron condenados como relapsos y puestos a disposición del brazo secular, lo que suponía la pena del fuego. Habían condenados... A las puertas de Paris se levantaron las hogueras. Esta espantosa e impolítica ejecución, derivó en estupor y admiración, la tenaz impopularidad que envolvía a los Templarios”. Pasaremos al Concilio de Viena, que puso fin a la existencia oficial de los Templarios. Pero escuchemos a M. de Lévis Mirepiox explicarnos el epílogo del drama. En pocas palabras, el historiador, nos hace revivir la enorme tragedia: Vemos que las encuestas empezaron antes del evento de Anagni (1304). 67 La condesa de Valois está casada con Carlos de Valois, hermano del rey y tronco de la rama de los Valois, quien debió suceder a los Capétiens, justo después de la muerte del último hijo de Phillipe le Bel. “Quedaba el Gran Maestro. El Papa estaba molesto de su suerte.
Convino que se le perdonaría la vida, igual que a los tres dignatarios de la Orden, prisioneros con él, y que terminarían sus días en una leve prisión. Sólo se les pedía acceder en silencio a la lectura de sus precedentes confesiones. Molay, doliente anciano, se encuentra entre los tres caballeros. No parece haber salido de su entorpecimiento, cuando de golpe se levante y hace indicaciones de querer hablar.
Y es, ante la estupefacción general, para proclamar, delante de Dios y ante la multitud presente, ¡la inocencia del Templo! Puestos de nuevo a disposición del poder secular, y condenados como relapsos, Jaques de Molay y el ordenante de Aquitania que había seguido su gesto, fueron quemados en una pequeña isla del Sena, pidiendo que les desataran las manos para poder unirlas en oración.
Los otros dos condenados habían guardado silencio. Molay, transfigurado, estaba afectado por el miedo y el abatimiento, y, con su compañero, no cesó de mantener hasta el último aliento, esta inmortal protesta, que permaneció extendida como un manto sobre las ruinas del Templo.
Esta indudable noticia fue comunicada al Papa por sus estupefactos camareros, quienes les habían oído proclamar en las encrucijadas.
Él la recibió como una grave ofensa, no admite las precauciones oratorias expresadas a su consideración, rehusó inclinarse ante el hecho incumplido y dirigió al rey una carta más severa que la que nunca escribió Bonifacio VIII. Los estados del reino, convocados, aprobaron y tomaron una actitud amenazante al respeto del Papa”. Todos estos detalles son verdaderamente interesantes. Durante siete años, de 1307 a 1314, los Templarios, individualmente o en grupo, fueron juzgados a la vez por los dignatarios pontificios y los tribunales diocesanos. Desde la sombra, el perfil soberbio y siniestro del rey, vigilaba todo esto. “En Paris, el Arzobispo de Sens, hermano de Enguerrand de Marigny, presidía uno de los tribunales. Varias condenas fueron pronunciadas, penitencias de poca duración, encarcelamientos temporales o perpetuos.
Un grupo de estos desgraciados, creyendo pasado el peligro, retractaron sus confesiones. Fueron condenados como relapsos y puestos a disposición del brazo secular, lo que suponía la pena del fuego. Habían condenados... A las puertas de Paris se levantaron las hogueras. Esta espantosa e impolítica ejecución, derivó en estupor y admiración, la tenaz impopularidad que envolvía a los Templarios”. Pasaremos al Concilio de Viena, que puso fin a la existencia oficial de los Templarios. Pero escuchemos a M. de Lévis Mirepiox explicarnos el epílogo del drama. En pocas palabras, el historiador, nos hace revivir la enorme tragedia: Vemos que las encuestas empezaron antes del evento de Anagni (1304). 67 La condesa de Valois está casada con Carlos de Valois, hermano del rey y tronco de la rama de los Valois, quien debió suceder a los Capétiens, justo después de la muerte del último hijo de Phillipe le Bel. “Quedaba el Gran Maestro. El Papa estaba molesto de su suerte.
Convino que se le perdonaría la vida, igual que a los tres dignatarios de la Orden, prisioneros con él, y que terminarían sus días en una leve prisión. Sólo se les pedía acceder en silencio a la lectura de sus precedentes confesiones. Molay, doliente anciano, se encuentra entre los tres caballeros. No parece haber salido de su entorpecimiento, cuando de golpe se levante y hace indicaciones de querer hablar.
Y es, ante la estupefacción general, para proclamar, delante de Dios y ante la multitud presente, ¡la inocencia del Templo! Puestos de nuevo a disposición del poder secular, y condenados como relapsos, Jaques de Molay y el ordenante de Aquitania que había seguido su gesto, fueron quemados en una pequeña isla del Sena, pidiendo que les desataran las manos para poder unirlas en oración.
Los otros dos condenados habían guardado silencio. Molay, transfigurado, estaba afectado por el miedo y el abatimiento, y, con su compañero, no cesó de mantener hasta el último aliento, esta inmortal protesta, que permaneció extendida como un manto sobre las ruinas del Templo.
LA TRASCENDENCIA DE DANTE
LA TRASCENDENCIA DE DANTE
Como bien dice Georg Rabuse en su obra “Der kosmiche Aufbau des Jenseitsreiche Dantes”: “La Divina Comedia más de seiscientos años luego de la muerte de Dante es un libro cerrado con siete sellos”. De la fidelidad al Temple de Dante no cabe duda razonable alguna. Es San Bernardo mismo a quien él elige para que lo guie en la última etapa de su ascenso a Dios. Es a París a donde Dante corre cuando se inicia el inicuo juicio a sus Hermanos Caballeros. Una cuestión largamente debatida es el significado simbólico del VELTRO (lebrel) mencionado por Dante. René Guenón analiza este problema en su libro “L’ésoterisme de Dante”.
Pero en suma lo reduce a juegos verbales que toma de otros autores sin aportar una solución definitiva a este problema. Mucho más convincente nos resulta el aporte de Giovanni Papini quien identifica el VELTRO con el “VangELo eTeRnO” (Evangelio Eterno) mencionado también en “El Libro del Bautismo de Fuego” o Estatutos Secretos del Temple (Papini “Dante vivo”, Apolo, Barcelona, 1949). En realidad, como el mismo Papini señala, existen centenares de escritos sobre este problema esencial para la comprensión del Dante. Papini estima que puede tratarse de una alusión a las doctrinas de Joaquín de Fiore. Estas doctrinas aludían a la próxima venida del Espíritu Santo y su reinado y eran conocidas en tiempos de Dante precisamente con el nombre de VANGELO ETERNO. Esto culminaría con la más completa reforma de la corrupta Iglesia Católica. Dante sentía gran admiración por de Fiore y lo coloca en el Paraíso en la Divina Comedia a pesar de las distintas condenas eclesiásticas que cayeron sobre sus obras. Es muy recomendable leer el detallado análisis de Papini y comparar sus conclusiones con los puntos de vista sostenidos por los Fedeli d’Amore (vease al respecto en este sitio web nuestro trabajo ya citado).
La síntesis final sería la de una muy necesaria reforma completa de la corrupta Iglesia Católica. Esta idea era muy cara a Dante y no cabe negarlo. En Paraíso, XXVII, 22 yy ss., hace exclamar a San Pedro estas palabras que eximen de todo comentario:“Quelli ch’usurpa in terra il luogo mio,il luogo mio, il luogo mio, che vacanella presenza del Figliuol di Dio,fatt’ha del cimitero mia cloacadal sangue e della puzza; onde’l perversoche cadde di qua su, là giú si placa”. (”Aquel que en tierra me ha usurpado el sitio mio, el sitio mio, el sitio mio, que ahora está vacante en la presencia del divino Hijo, en mi sepulcro ha hecho una cloaca de sangre y pestilencia, en que el perverso que desde aquí cayó se aplaca”). Y esto se sitúa muy cerca de los motivos que impulsaban hacia la universalidad y unidad soñada por los Iniciados Templarios en materia religiosa.
Sin embargo las doctrinas de de Fiore solo hacen a la religiosidad exotérica y a lo temporal. No tienen en si nada de iniciáticas y es por ello que cabe perfectamente conjeturar que se trata en realidad de otra doctrina de igual nombre a la que la mencionada le puede servir como velo de ocultamiento. Esta doctrina necesariamente no puede ser otra que la de la Fede Santa o Fedeli d’Amore emanada directamente del Temple. En efecto no se le conocen a Dante otras adhesiones o filiaciones esotéricas que esta la que, como es sabido, nucleó a la flor y nata tanto de la literatura italiana como de otros campos del pensamiento.
La cuestión ya planteada antes es ardua: ¿porqué Dante cita una y otra vez al Profeta Mahoma y a los Maestros Espirituales del Islam sin mencionar sus nombres? Que promesa o juramento iniciático le impedía hacer tal mención de no haber otro motivo? Buena pregunta que solo podemos intentar responder teniendo en cuenta la pertenencia de Dante a la Fede Santa o Fedeli d’Amore y el muy estrecho paralelismo de usos y la vinculación estrecha de los Caballeros Templarios con algunas agrupaciones del Islam, en especial ejemplo los guerreros santos del Islam haschischin o “asesinos” ismailitas.
La similitud entre el Temple y estos últimos va por cierto mucho más allá del blanco y el rojo usados en las vestimentas de ambas Ordenes por Caballeros y Rafiks (equivalente de aquellos entre los haschischin). Lo notable es el paralelismo estructural entre Temple y haschischin que obliga a pensar que Hugues de Payns se inspiró directamente en estos últimos al crear el Temple.
El mismo número de grados en las estructuras respectivas acentúan esta similitud. Siguiendo a Hammer-Purgstall, David Annan (en Norman Mackenzie “Sociedades Secretas”, Alianza, Madrid, 1973) y C. E. Nowell (además de un resumen de J.F. Ferro) podemos presentar el siguiente cuadro donde la analogía se hace evidente. Resulta claro que ambas ordenes estuvieron en contacto en Siria antes de 1128.
Como bien dice Georg Rabuse en su obra “Der kosmiche Aufbau des Jenseitsreiche Dantes”: “La Divina Comedia más de seiscientos años luego de la muerte de Dante es un libro cerrado con siete sellos”. De la fidelidad al Temple de Dante no cabe duda razonable alguna. Es San Bernardo mismo a quien él elige para que lo guie en la última etapa de su ascenso a Dios. Es a París a donde Dante corre cuando se inicia el inicuo juicio a sus Hermanos Caballeros. Una cuestión largamente debatida es el significado simbólico del VELTRO (lebrel) mencionado por Dante. René Guenón analiza este problema en su libro “L’ésoterisme de Dante”.
Pero en suma lo reduce a juegos verbales que toma de otros autores sin aportar una solución definitiva a este problema. Mucho más convincente nos resulta el aporte de Giovanni Papini quien identifica el VELTRO con el “VangELo eTeRnO” (Evangelio Eterno) mencionado también en “El Libro del Bautismo de Fuego” o Estatutos Secretos del Temple (Papini “Dante vivo”, Apolo, Barcelona, 1949). En realidad, como el mismo Papini señala, existen centenares de escritos sobre este problema esencial para la comprensión del Dante. Papini estima que puede tratarse de una alusión a las doctrinas de Joaquín de Fiore. Estas doctrinas aludían a la próxima venida del Espíritu Santo y su reinado y eran conocidas en tiempos de Dante precisamente con el nombre de VANGELO ETERNO. Esto culminaría con la más completa reforma de la corrupta Iglesia Católica. Dante sentía gran admiración por de Fiore y lo coloca en el Paraíso en la Divina Comedia a pesar de las distintas condenas eclesiásticas que cayeron sobre sus obras. Es muy recomendable leer el detallado análisis de Papini y comparar sus conclusiones con los puntos de vista sostenidos por los Fedeli d’Amore (vease al respecto en este sitio web nuestro trabajo ya citado).
La síntesis final sería la de una muy necesaria reforma completa de la corrupta Iglesia Católica. Esta idea era muy cara a Dante y no cabe negarlo. En Paraíso, XXVII, 22 yy ss., hace exclamar a San Pedro estas palabras que eximen de todo comentario:“Quelli ch’usurpa in terra il luogo mio,il luogo mio, il luogo mio, che vacanella presenza del Figliuol di Dio,fatt’ha del cimitero mia cloacadal sangue e della puzza; onde’l perversoche cadde di qua su, là giú si placa”. (”Aquel que en tierra me ha usurpado el sitio mio, el sitio mio, el sitio mio, que ahora está vacante en la presencia del divino Hijo, en mi sepulcro ha hecho una cloaca de sangre y pestilencia, en que el perverso que desde aquí cayó se aplaca”). Y esto se sitúa muy cerca de los motivos que impulsaban hacia la universalidad y unidad soñada por los Iniciados Templarios en materia religiosa.
Sin embargo las doctrinas de de Fiore solo hacen a la religiosidad exotérica y a lo temporal. No tienen en si nada de iniciáticas y es por ello que cabe perfectamente conjeturar que se trata en realidad de otra doctrina de igual nombre a la que la mencionada le puede servir como velo de ocultamiento. Esta doctrina necesariamente no puede ser otra que la de la Fede Santa o Fedeli d’Amore emanada directamente del Temple. En efecto no se le conocen a Dante otras adhesiones o filiaciones esotéricas que esta la que, como es sabido, nucleó a la flor y nata tanto de la literatura italiana como de otros campos del pensamiento.
La cuestión ya planteada antes es ardua: ¿porqué Dante cita una y otra vez al Profeta Mahoma y a los Maestros Espirituales del Islam sin mencionar sus nombres? Que promesa o juramento iniciático le impedía hacer tal mención de no haber otro motivo? Buena pregunta que solo podemos intentar responder teniendo en cuenta la pertenencia de Dante a la Fede Santa o Fedeli d’Amore y el muy estrecho paralelismo de usos y la vinculación estrecha de los Caballeros Templarios con algunas agrupaciones del Islam, en especial ejemplo los guerreros santos del Islam haschischin o “asesinos” ismailitas.
La similitud entre el Temple y estos últimos va por cierto mucho más allá del blanco y el rojo usados en las vestimentas de ambas Ordenes por Caballeros y Rafiks (equivalente de aquellos entre los haschischin). Lo notable es el paralelismo estructural entre Temple y haschischin que obliga a pensar que Hugues de Payns se inspiró directamente en estos últimos al crear el Temple.
El mismo número de grados en las estructuras respectivas acentúan esta similitud. Siguiendo a Hammer-Purgstall, David Annan (en Norman Mackenzie “Sociedades Secretas”, Alianza, Madrid, 1973) y C. E. Nowell (además de un resumen de J.F. Ferro) podemos presentar el siguiente cuadro donde la analogía se hace evidente. Resulta claro que ambas ordenes estuvieron en contacto en Siria antes de 1128.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Auto-soberanía
Auto-soberanía
La sumisión a nuestra negatividad nos conduce a una existencia muy precaria, puesto que nunca estaremos seguros de nuestra capacidad de manejar apropiadamente una situación difícil. Si los hábitos negativos nos gobiernan, tendremos miedo a los retos y desafíos de la vida, puesto que sabemos que esos hábitos van a desestabilizarnos, en el momento más delicado.
Con práctica, es posible crear pensamientos apreciativos y compasivos, pensamientos benevolentes y llenos de comprensión. De esta manera dejamos de permitir que irrumpa el resentimiento, la amargura o el desagrado en nuestras vidas.
Tenemos que darnos a nosotros mismos esta formación de responder a las situaciones de manera calmada y sabia. Comprobaremos que ello nos aporta enormes beneficios prácticos, entre ellos un inmenso ahorro de energía, tiempo y pensamientos.
Tenemos que aprender a hablarnos a nosotros mismos silenciosamente con amor, equilibrio, firmeza y dándonos ánimos y apoyo. Como sucede con los soberanos ancianos y sabios de los cuentos de hadas, tenemos que gobernar nuestro reino interior de la mente con benevolencia y sabiduría. Esta es la clave para recuperar nuestra auto-soberanía y disfrutar de todos los logros elevados y espirituales que ello conlleva.
La sumisión a nuestra negatividad nos conduce a una existencia muy precaria, puesto que nunca estaremos seguros de nuestra capacidad de manejar apropiadamente una situación difícil. Si los hábitos negativos nos gobiernan, tendremos miedo a los retos y desafíos de la vida, puesto que sabemos que esos hábitos van a desestabilizarnos, en el momento más delicado.
Con práctica, es posible crear pensamientos apreciativos y compasivos, pensamientos benevolentes y llenos de comprensión. De esta manera dejamos de permitir que irrumpa el resentimiento, la amargura o el desagrado en nuestras vidas.
Tenemos que darnos a nosotros mismos esta formación de responder a las situaciones de manera calmada y sabia. Comprobaremos que ello nos aporta enormes beneficios prácticos, entre ellos un inmenso ahorro de energía, tiempo y pensamientos.
Tenemos que aprender a hablarnos a nosotros mismos silenciosamente con amor, equilibrio, firmeza y dándonos ánimos y apoyo. Como sucede con los soberanos ancianos y sabios de los cuentos de hadas, tenemos que gobernar nuestro reino interior de la mente con benevolencia y sabiduría. Esta es la clave para recuperar nuestra auto-soberanía y disfrutar de todos los logros elevados y espirituales que ello conlleva.
domingo, 23 de noviembre de 2008
LOS ESENIOS 2
El General Pike (18091889) queda como un guía precioso para todos los Masones, varias obras no han sido publicadas, sus archivos eran muy importantes y se han encontrado manuscritos muy edificantes sobre sus conocimientos de la Qabbalah, hermetismo, orientalismo, etc... Se debería citar aun muchos otros, aparte de aquellos ya mencionados durante el curso de este librito; pero las personas interesadas encontraran por ella? mismas las obras más especializadas.
A título de ejemplo, es bueno de ver « La práctica de la Antigua Franc-masonería Turca » que ha aparecido en Leipzig en 1924 bajo el título « La Clave » y que da el conocimiento de la Alquimia. Su autor, el Barón Rudolfo M. von Sebottendorf es el antiguo redactor en jefe de « Astrologishe Rundschau » y que ha escrito, entre varias obras de hermetismo: una historia de la Astrología. Una gran cuestión que ha hecho correr mucha tinta es aquella de saber si San Pedro es verdaderamente el único y verdadero depositario de la enseñanza de Jesús. Se sabe que Jesús había dicho: «Tú eres feliz, Simón, hijo de Jonás; va que no son la carne y el sangre que te han revelado esto, sino que es mi Padre que está en los cielos.
Y yo, yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra se construirá mi Iglesia... » (Mateo, (Cáp. XVI17 y 18). Que ese nombre de « Pedro » (Pierre) equivale en francés a la palabra « piedra » (Pierre) es fácil de verlo fonéticamente, pero esto se arregla menos bien en inglés por ejemplo: « That you art Peter and upon this rock I Hill build my church. » (Mateo, XVI, vers. 18 — King James versión). No es más cuestión ya de una piedra (que se dice « stone » en inglés) sino de una roca (« rock » en inglés) lo cual no equivale más, ni fonéticamente ni etimológicamente al nombre de Pedro... En otras lenguas esto se convierte en menos comprensible, pero no insistamos más, sobre aquellos que es sin embargo importante, aun en los valores simbólicos. En seguida, Jesús dice aun (en el versículo siguiente): « Yo te daré las llaves del reino de los cielos... ».
Naturalmente se trata de « llaves » simbólicas, visto que Jesús no poseía iglesia material, es decir, ningún templo construido de manos de hombre y no tenía ninguna necesidad de dar llaves con el fin de abrir puertas de recintos. Dicho de otra manera, Jesús remitió liases de enseñanzas, « llaves » del lenguaje, fórmulas, principios de los «shémas » (esquemas; como se diría en Qabbalah es decir al mismo título que el valor de « PI » para encontrar la superficie de un círculo, Jesús remitió a su discípulo una iniciación a transmitir a los otros. Remontando el texto, se podría comprender así: « Tu eres un elegido, Simón Kefas, ya que no es tu razonamiento, ni aun tu intuición que te ha revelado eso, sino Dios, el Principio de Arriba. Y yo, yo te doy un nuevo nombre de Apóstol, que será como la piedra angular sobre la cual mi enseñanza esotérica se hará conocer. » « Voy ahora a librarte las bases, a darte el esquema, a explicar las reglas fundamentales. » — Pero, ¿es esa toda la enseñanza? Esa « Iglesia » es bien la reserva de moral al punto de vista social en, la cual serán conservadas las Lecciones a las masas; es el Templo visible, el lado material indispensable a los hombres que piden cosas simples.
Pero, existe una enseñanza esotérica, una Lección a los discípulos: «Tengo muchas cosas a decirlos, pero vosotros no podéis llevarlas ahora » (Juan, XVI12). Es un hecho que Jesús hablada de una manera a la masa y de un otro modo a sus discípulos, pero aun estos debían perfeccionarse, ser más iniciados para continuar la totalidad de la enseñanza del Maestro. Entonces, Simón-Pedro sería el depositario del exoterismo y otro discípulo debería ser el depositario del esoterismo. « Simón-Pedro le dijo: Señor donde vas? — Jesús respondió: Tú no puedes seguirme ahora donde yo voy, pero tu me seguirás más tarde... » (Juan, XIII36). — No sería esa la indicación de que una enseñanza oculta debería ser dada, qué Pedro no podía soportarla? — No es en esas 3 veces que Pedro renegó su Maestro, la indicación de su falta de preparación para la Lección esotérica?
A título de ejemplo, es bueno de ver « La práctica de la Antigua Franc-masonería Turca » que ha aparecido en Leipzig en 1924 bajo el título « La Clave » y que da el conocimiento de la Alquimia. Su autor, el Barón Rudolfo M. von Sebottendorf es el antiguo redactor en jefe de « Astrologishe Rundschau » y que ha escrito, entre varias obras de hermetismo: una historia de la Astrología. Una gran cuestión que ha hecho correr mucha tinta es aquella de saber si San Pedro es verdaderamente el único y verdadero depositario de la enseñanza de Jesús. Se sabe que Jesús había dicho: «Tú eres feliz, Simón, hijo de Jonás; va que no son la carne y el sangre que te han revelado esto, sino que es mi Padre que está en los cielos.
Y yo, yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra se construirá mi Iglesia... » (Mateo, (Cáp. XVI17 y 18). Que ese nombre de « Pedro » (Pierre) equivale en francés a la palabra « piedra » (Pierre) es fácil de verlo fonéticamente, pero esto se arregla menos bien en inglés por ejemplo: « That you art Peter and upon this rock I Hill build my church. » (Mateo, XVI, vers. 18 — King James versión). No es más cuestión ya de una piedra (que se dice « stone » en inglés) sino de una roca (« rock » en inglés) lo cual no equivale más, ni fonéticamente ni etimológicamente al nombre de Pedro... En otras lenguas esto se convierte en menos comprensible, pero no insistamos más, sobre aquellos que es sin embargo importante, aun en los valores simbólicos. En seguida, Jesús dice aun (en el versículo siguiente): « Yo te daré las llaves del reino de los cielos... ».
Naturalmente se trata de « llaves » simbólicas, visto que Jesús no poseía iglesia material, es decir, ningún templo construido de manos de hombre y no tenía ninguna necesidad de dar llaves con el fin de abrir puertas de recintos. Dicho de otra manera, Jesús remitió liases de enseñanzas, « llaves » del lenguaje, fórmulas, principios de los «shémas » (esquemas; como se diría en Qabbalah es decir al mismo título que el valor de « PI » para encontrar la superficie de un círculo, Jesús remitió a su discípulo una iniciación a transmitir a los otros. Remontando el texto, se podría comprender así: « Tu eres un elegido, Simón Kefas, ya que no es tu razonamiento, ni aun tu intuición que te ha revelado eso, sino Dios, el Principio de Arriba. Y yo, yo te doy un nuevo nombre de Apóstol, que será como la piedra angular sobre la cual mi enseñanza esotérica se hará conocer. » « Voy ahora a librarte las bases, a darte el esquema, a explicar las reglas fundamentales. » — Pero, ¿es esa toda la enseñanza? Esa « Iglesia » es bien la reserva de moral al punto de vista social en, la cual serán conservadas las Lecciones a las masas; es el Templo visible, el lado material indispensable a los hombres que piden cosas simples.
Pero, existe una enseñanza esotérica, una Lección a los discípulos: «Tengo muchas cosas a decirlos, pero vosotros no podéis llevarlas ahora » (Juan, XVI12). Es un hecho que Jesús hablada de una manera a la masa y de un otro modo a sus discípulos, pero aun estos debían perfeccionarse, ser más iniciados para continuar la totalidad de la enseñanza del Maestro. Entonces, Simón-Pedro sería el depositario del exoterismo y otro discípulo debería ser el depositario del esoterismo. « Simón-Pedro le dijo: Señor donde vas? — Jesús respondió: Tú no puedes seguirme ahora donde yo voy, pero tu me seguirás más tarde... » (Juan, XIII36). — No sería esa la indicación de que una enseñanza oculta debería ser dada, qué Pedro no podía soportarla? — No es en esas 3 veces que Pedro renegó su Maestro, la indicación de su falta de preparación para la Lección esotérica?
jueves, 20 de noviembre de 2008
Los Essenianos
Los Essenianos
(Esenios) como los Templarios serían ejemplos tipos de « representares » de la Franc-masonería verdadera en su aspecto tradicional, también Jesús es reconocido como Gran Maestro y Jacques de Molay muy venerado. A ello es preciso agregar que todos los Instructores dé la Humanidad están reconocidos en Masonería: Huiracocha, Quetzalcoalt, Krishma, Gautama el Buda, Zoroastro, etc..
Bien entendido la banderola con los 4 viajes simbólicos del segundo grado aprende, al Compañero a meditar sobre Solón, y Sócrates, Licurgo y Pitagoras pero el Masón prosigue sus estudios sobre los otros grandes filósofos de todos los tiempos. Chilon no puede ser excluido por ejemplo, se ha dicho que él ha sido iniciado en los Misterios de Eleusis hacia 52ima Olimpiada, es uno de los 7 Sabios de la Grecia y vivía retirado sin ambición en medio de la consideración general a continuación de su máxima: « es preciso correr siempre... lentamente ».
Ese filósofo de Laeedemonia habría muerto en un exceso de alegría en Pisa abrazando a su hijo que acababa de ser coronado en los juegos olímpicos. La inscripción « Gnoti-Seaton » (Conócete a ti mismo) que se encontraba en el frontón del Templo de Delfos, sería de él. Pero, una lista de todos los autores autorizados en esta materia no es posible a establecer completamente; ciertos filósofos por otra parte son estudiados a título de documentación general sin ser considerados realmente como de una enseñanza masónica. Jacob Boehm que es aceptado por numerosas asociaciones esotéricas, no es típicamente Masón, sino más bien un Iluminado, él recibió sin embargo la iniciación compánica.
Simple zapatero, de oficio, Jacobo Boehm que se le apoda con gusto el « Teósofo teutón » (15751624), fue un hermetista de talento. Se puede recurrir a autores universalmente reconocidos en cuestiones masónicas, como Fruodel con su obra « Der Freimaurerische Gedanke und seine Berechtikunden der Freimaurerbruderschaft» (aparecido en 1811 a Dresde). Krause relata en particular la esencia y el objeto de la F.*. M.*. cuyo texto más anciano sería un documento publicado en 1753 y cuyo original ha permanecido imposible de encontrar. Se trataría de un diálogo entre el Rey Enrique VI de Inglaterra interrogando un Masón sobre los Misterios y que es reproducido también en los anexos de las « Constituciones » de la Gran Logia de Inglaterra. Court de Gebelin es el autor de 9 volúmenes que constituyen el « Mundo Primitivo», dando claves del lenguaje simbólico y de las alegorías de los Ancianos.
El fue el primero a atraer la atención sobre el Tarot (Libro egipcio, cuyos Lames se han convertido en muy conocidos por los profanos). En esos escritos (C. de Gebelin — 17731784) uno no encuentra gran huella de la Masonería « simbólica », él trata sobre todo de las cuestiones superiores. Jean M. Ragon es el guía de todos los verdaderos Franc-masones. Autor de numerosas obras de ocultismo: * Curso filosófico e interpretativo de las iniciaciones antiguas y modernas », « La Misa y sus misterios comparados a los misterios antiguos »; « Masonería Oculta e Iniciación Hermética », etc... Es el fundador de la sociedad Masónica « Los Trinosofistas » en 1805. En 1853, él escribió su obra más importante: « Ortodoxia Masónica ». Es preciso citar igualmente Oswald Wirth, ese autor de numerosas obras del ocultismo en general y de la Franc-masonería en particular.
El General Albert Pike, nativo del Arkansas en los Estados Unidos poeta, jurista, filósofo platónico, hermetísta y cabbalista, fue uno de los más célebres F.*. M.*. Americanos. Durante 22 años fue el Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo de los 33imo grados para los U.S.A. Poliglota, erudito, se le apodaba a veces « El Maestro Constructor » (El fue « Maestro de Arte » en 1859). Algunos no han dudado en llamarlo el « Homero de. América » y se le compara con gusto a Albertus Magnus (Alberto el Grande, maestro de Santo Tomas de Aquino).
(Esenios) como los Templarios serían ejemplos tipos de « representares » de la Franc-masonería verdadera en su aspecto tradicional, también Jesús es reconocido como Gran Maestro y Jacques de Molay muy venerado. A ello es preciso agregar que todos los Instructores dé la Humanidad están reconocidos en Masonería: Huiracocha, Quetzalcoalt, Krishma, Gautama el Buda, Zoroastro, etc..
Bien entendido la banderola con los 4 viajes simbólicos del segundo grado aprende, al Compañero a meditar sobre Solón, y Sócrates, Licurgo y Pitagoras pero el Masón prosigue sus estudios sobre los otros grandes filósofos de todos los tiempos. Chilon no puede ser excluido por ejemplo, se ha dicho que él ha sido iniciado en los Misterios de Eleusis hacia 52ima Olimpiada, es uno de los 7 Sabios de la Grecia y vivía retirado sin ambición en medio de la consideración general a continuación de su máxima: « es preciso correr siempre... lentamente ».
Ese filósofo de Laeedemonia habría muerto en un exceso de alegría en Pisa abrazando a su hijo que acababa de ser coronado en los juegos olímpicos. La inscripción « Gnoti-Seaton » (Conócete a ti mismo) que se encontraba en el frontón del Templo de Delfos, sería de él. Pero, una lista de todos los autores autorizados en esta materia no es posible a establecer completamente; ciertos filósofos por otra parte son estudiados a título de documentación general sin ser considerados realmente como de una enseñanza masónica. Jacob Boehm que es aceptado por numerosas asociaciones esotéricas, no es típicamente Masón, sino más bien un Iluminado, él recibió sin embargo la iniciación compánica.
Simple zapatero, de oficio, Jacobo Boehm que se le apoda con gusto el « Teósofo teutón » (15751624), fue un hermetista de talento. Se puede recurrir a autores universalmente reconocidos en cuestiones masónicas, como Fruodel con su obra « Der Freimaurerische Gedanke und seine Berechtikunden der Freimaurerbruderschaft» (aparecido en 1811 a Dresde). Krause relata en particular la esencia y el objeto de la F.*. M.*. cuyo texto más anciano sería un documento publicado en 1753 y cuyo original ha permanecido imposible de encontrar. Se trataría de un diálogo entre el Rey Enrique VI de Inglaterra interrogando un Masón sobre los Misterios y que es reproducido también en los anexos de las « Constituciones » de la Gran Logia de Inglaterra. Court de Gebelin es el autor de 9 volúmenes que constituyen el « Mundo Primitivo», dando claves del lenguaje simbólico y de las alegorías de los Ancianos.
El fue el primero a atraer la atención sobre el Tarot (Libro egipcio, cuyos Lames se han convertido en muy conocidos por los profanos). En esos escritos (C. de Gebelin — 17731784) uno no encuentra gran huella de la Masonería « simbólica », él trata sobre todo de las cuestiones superiores. Jean M. Ragon es el guía de todos los verdaderos Franc-masones. Autor de numerosas obras de ocultismo: * Curso filosófico e interpretativo de las iniciaciones antiguas y modernas », « La Misa y sus misterios comparados a los misterios antiguos »; « Masonería Oculta e Iniciación Hermética », etc... Es el fundador de la sociedad Masónica « Los Trinosofistas » en 1805. En 1853, él escribió su obra más importante: « Ortodoxia Masónica ». Es preciso citar igualmente Oswald Wirth, ese autor de numerosas obras del ocultismo en general y de la Franc-masonería en particular.
El General Albert Pike, nativo del Arkansas en los Estados Unidos poeta, jurista, filósofo platónico, hermetísta y cabbalista, fue uno de los más célebres F.*. M.*. Americanos. Durante 22 años fue el Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo de los 33imo grados para los U.S.A. Poliglota, erudito, se le apodaba a veces « El Maestro Constructor » (El fue « Maestro de Arte » en 1859). Algunos no han dudado en llamarlo el « Homero de. América » y se le compara con gusto a Albertus Magnus (Alberto el Grande, maestro de Santo Tomas de Aquino).
miércoles, 19 de noviembre de 2008
LOS CABALLEROS DEL TOISÓN DE ORO
LOS CABALLEROS DEL TOISÓN DE ORO
En junio de 1613 llegó al castillo de Heidelberg la recién casada princesa Isabel, hija de Jaime I de Inglaterra. Fue recibida durante varios días con espectáculos organizados por algunos de los hombres más ilustrados de Europa. Desfilaron numerosos carros triunfales con personajes mitológicos, todos ellos de asombrosa opulencia y cargados de aquellos símbolos arcanos a que tan aficionado fue el Renacimiento.
Su esposo Federico V, Elector Palatino, se disfrazó y dirigió la más impresionante de las carrozas del desfile. La de Jasón capitaneando el Argos con su tripulación de 50 argonautas en busca del Vellocino de Oro. El papel le sentaba como una segunda naturaleza a Federico, hombre sensible e inteligente. De hecho, y aun contando que era natural que el Elector jugase a ser argonauta, debió de existir una razón todavía más importante para que a los organizadores de las fiestas se les ocurriese hacer figurar en la procesión el fingido barco. Seguramente la clave esté en que el Argos era una alusión al Vellocino de Oro y a la Orden del Toisón de Oro fundada en 1439 por el duque soberano de Borgoña, Felipe el Bueno, de cuya orden era miembro Federico V.
El elemento esotérico implícito en el simbolismo de un Vellocino de Oro no podía escapar a aquellos que se movían en el conocimiento alquímico. Simbólicamente la posesión del Toisón de Oro contemplaba el desempeño de un poder caballeresco. Hay que recordar que la Orden fue, en su origen, una élite de treinta grandes señores cuya misión era, en parte, mantener una exigencia moral elevada entre las clases caballerescas de la nobleza, y en parte ejercer influencia sobre la política en Europa.
Hoy en día, en el ciclo actual de la presente humanidad, cuando las religiones tradicionales se encuentran en una grave crisis, tal vez el espíritu caballeresco y los valores cristianos sean más necesarios que nunca, pues la condición humana se muestra tal como la describe el antiguo tratado hindú “Vishnu Purana”: La riqueza y la piedad disminuirán de día en día hasta que el mundo esté todo corrompido. Entonces la riqueza conferirá la distinción; la pasión será el único motivo de unión entre los sexos, la mentira será la única vía empleada para triunfar en todos los asuntos. Los textos de la Sagrada Escritura serán juzgados por cada uno comoquiera. Las mujeres abandonarán a sus maridos cuando éstos caigan en la pobreza y el que pague con dinero en abundancia dominará a los hombres...”En muchas portadas góticas pueden verse escenas donde los demonios devoran las cabezas de los seres humanos, podemos decir que son verdaderos “comecocos”.
Esta es la imagen del estado actual de nuestras mentes y conciencias sometidas al poder hipnótico de los grandes poderes del mundo moderno, donde el plasma mental colectivo es continuamente programado, manipulado y depredado, seguramente imprescindible para manejar y hacer viable una sociedad. La Insigne Orden del Toisón de Oro se encuentra actualmente bajo la autoridad de su vigésimo primer Jefe y Soberano el Rey de España Don Juan Carlos I. Tal vez ahora sería ideal hacer un intento por retomar socialmente el espíritu caballeresco a través de estas instituciones u otras similares que han quedado relegadas con el tiempo a un carácter honorífico.
Aunque en palabras de la propia Orden, se intenta afrontar el tercer milenio en la plenitud de su vigor, como lo fue en el pasado, manteniendo siempre lo que sin duda han sido sus constantes históricas: el premio a la excelencia y al mérito personal de sus intachables caballeros; la secular búsqueda de la unidad de Europa; y la gloria a Dios Nuestro Señor".
En junio de 1613 llegó al castillo de Heidelberg la recién casada princesa Isabel, hija de Jaime I de Inglaterra. Fue recibida durante varios días con espectáculos organizados por algunos de los hombres más ilustrados de Europa. Desfilaron numerosos carros triunfales con personajes mitológicos, todos ellos de asombrosa opulencia y cargados de aquellos símbolos arcanos a que tan aficionado fue el Renacimiento.
Su esposo Federico V, Elector Palatino, se disfrazó y dirigió la más impresionante de las carrozas del desfile. La de Jasón capitaneando el Argos con su tripulación de 50 argonautas en busca del Vellocino de Oro. El papel le sentaba como una segunda naturaleza a Federico, hombre sensible e inteligente. De hecho, y aun contando que era natural que el Elector jugase a ser argonauta, debió de existir una razón todavía más importante para que a los organizadores de las fiestas se les ocurriese hacer figurar en la procesión el fingido barco. Seguramente la clave esté en que el Argos era una alusión al Vellocino de Oro y a la Orden del Toisón de Oro fundada en 1439 por el duque soberano de Borgoña, Felipe el Bueno, de cuya orden era miembro Federico V.
El elemento esotérico implícito en el simbolismo de un Vellocino de Oro no podía escapar a aquellos que se movían en el conocimiento alquímico. Simbólicamente la posesión del Toisón de Oro contemplaba el desempeño de un poder caballeresco. Hay que recordar que la Orden fue, en su origen, una élite de treinta grandes señores cuya misión era, en parte, mantener una exigencia moral elevada entre las clases caballerescas de la nobleza, y en parte ejercer influencia sobre la política en Europa.
Hoy en día, en el ciclo actual de la presente humanidad, cuando las religiones tradicionales se encuentran en una grave crisis, tal vez el espíritu caballeresco y los valores cristianos sean más necesarios que nunca, pues la condición humana se muestra tal como la describe el antiguo tratado hindú “Vishnu Purana”: La riqueza y la piedad disminuirán de día en día hasta que el mundo esté todo corrompido. Entonces la riqueza conferirá la distinción; la pasión será el único motivo de unión entre los sexos, la mentira será la única vía empleada para triunfar en todos los asuntos. Los textos de la Sagrada Escritura serán juzgados por cada uno comoquiera. Las mujeres abandonarán a sus maridos cuando éstos caigan en la pobreza y el que pague con dinero en abundancia dominará a los hombres...”En muchas portadas góticas pueden verse escenas donde los demonios devoran las cabezas de los seres humanos, podemos decir que son verdaderos “comecocos”.
Esta es la imagen del estado actual de nuestras mentes y conciencias sometidas al poder hipnótico de los grandes poderes del mundo moderno, donde el plasma mental colectivo es continuamente programado, manipulado y depredado, seguramente imprescindible para manejar y hacer viable una sociedad. La Insigne Orden del Toisón de Oro se encuentra actualmente bajo la autoridad de su vigésimo primer Jefe y Soberano el Rey de España Don Juan Carlos I. Tal vez ahora sería ideal hacer un intento por retomar socialmente el espíritu caballeresco a través de estas instituciones u otras similares que han quedado relegadas con el tiempo a un carácter honorífico.
Aunque en palabras de la propia Orden, se intenta afrontar el tercer milenio en la plenitud de su vigor, como lo fue en el pasado, manteniendo siempre lo que sin duda han sido sus constantes históricas: el premio a la excelencia y al mérito personal de sus intachables caballeros; la secular búsqueda de la unidad de Europa; y la gloria a Dios Nuestro Señor".
domingo, 16 de noviembre de 2008
LA LEY DEL OLVIDO
Las leyes del origen divino, la reencarnación y las consecuencias del karma pasado garantizan que lleguemos a esta vida como seres humanos divinos y recorramos un extenso camino a través del tiempo para ser conscientes de nuestra naturaleza atemporal. Sin embargo, todas las tradiciones místicas coinciden en que al comenzar esta vida olvidamos nuestra relación inherente con lo divino, en una suerte de amnesia. Según parece para desenvolverse en tiempo, materia y espacio, el alma debe olvidar su Fuente y Origen en la luz e iniciar nuevamente todo su proceso evolutivo, incluso si ingresa en esta dimensión como un ser muy evolucionado. Se han dado varias explicaciones para ese hecho; la más convincente, según mi parecer, es que recordar demasiado la experiencia de la unión divina en la luz o los detalles de las vidas pasadas confundirían mucho el desarrollo del alma en esta vida. Para que la conciencia logre desenvolverse por completo dentro de la materia debe iniciarse nuevamente todo el proceso; cierta ignorancia es esencial, sobre todo en las etapas iniciales. No obstante, bajo esa ignorancia, la conciencia divina aguarda su momento de reconocimiento; de hecho, incluso el enmascaramiento y la ignorancia son algunos de sus modos. Esa amnesia, u olvido, no es definitiva en todos los casos. Después de todo hay personas que pueden recordar vidas pasadas con asombroso detalle. Los místicos tibetanos afirman que a menudo los seres muy evolucionados pueden recordar con claridad su vida pasada durante los primeros tres o cuatro años de vida. Sin embargo, incluso en tales casos, los recuerdos de existencias pasadas se desvanecen después de un tiempo para que esta vida pueda vivirse con total concentración y para que el desenvolvimiento de la conciencia a lo largo del sendero pueda progresar de estación en estación, hasta que el espíritu haya florecido completamente en materia y se complete la divinización del ser humano. Andrey Harvey
Francmasonería y la Orden Templaria. Iº
Francmasonería y la Orden Templaria.
El origen de los grados y ritos masónicos es difícil de establecer, y son muchos y variopintos. Por eso trataremos aquí brevemente los que nos interesan por su posible vinculación con el Temple, y que no siempre son los grados y ritos engalanados con el título de Escocés, ya que casi ninguno de estos tiene que ver con Escocia y ni siquiera en dicho país se practican.
Aunque durante el siglo XVIII ya fueron apareciendo grados superiores - aparte de los tres clásicos del simbolismo masónico de Aprendiz, Compañero y Maestro -, que luego pasarían a formar parte preferente del llamado Escocismo, con la restauración monárquica y la subida al trono inglés de Carlos II la masonería fue poco a poco recuperando sus antiguos cauces, si bien se mantuvieron los grados superiores creados (Maestro Secreto, Perfecto y Elegido).
Un año determinante en la masonería decimonónica, que sin duda marcó un antes y un después, fue el de 1724, en el que el baronet escocés Andrew Mitchell Ramsay, más conocido como Chevalier Ramsay, propuso a la Gran Logia de Inglaterra un sistema que comprendía la adopción de tres grados superiores: Escocés, Novicio y Caballero del Templo. Esta propuesta, que buscaba en el Temple raíces prestigiosas para la francmasonería, fue rechazada por la Gran Logia inglesa, mas sin embargo tuvo gran acogida en Francia. Estos grados fueron los precursores de la gran cantidad de sistemas de toda índole que fueron apareciendo después. La reforma de Ramsay al parecer sólo tenía por objeto la restauración de los Estuardo, o el fortalecimiento del catolicismo en Inglaterra.
En 1755, el conde de Clermont y príncipe de sangre real, Luis de Borbón-Condé (que por cierto consta como Gran Maestre del Temple en la Carta de Larmenius a partir de 1741), sustituye al duque de Antin como Gran Maestre de la masónica Gran Logia de Francia. En ese momento Luis de Borbón gobierna en París una logia de tan significativo nombre como Saint-Jean-de-Jerusalem. Posteriormente firma unos Estatutos que servirán de reglamento para todas las logias del reino de Francia, en los que se reconoce el nuevo grado de Maestro Escocés. Estos Estatutos precisan además que sólo los Maestros de logia y los Maestros Escoceses tendrán en adelante el privilegio de permanecer cubiertos en el interior de la logia. No obstante, los Maestros Escoceses aventajarían a los meros Maestros de logia, pues se les encomendó la misión de inspeccionar los trabajos de las logias y restablecer el orden en caso necesario.
Esta misión se convertirá después en el privilegio de los que ostentan el grado de Maestro Escocés de San Andrés o de Caballero Rosa Cruz en el Rito Escocés Rectificado o en el Rito de Memphis-Misraïm, los cuales mantuvieron este uso antiquísimo. Del Rito de Memphis (fusionado desde 1908 con el de Misraïm), decir que se constituyó en Francia en el siglo XIX, tras la expedición de Napoleón a Egipto, en la que participaron varios científicos masones. Su fundador, Marconis de Négre, sostenía que los templarios, antepasados directos de la masonería, habían recibido su doctrina esotérica de una hermandad oriental fundada por “un sabio egipcio de nombre Ormus, sacerdote de Memphis, convertido al cristianismo por san Marcos”. Este Rito no sólo se le supondría continuación de los misterios egipcios, sino también de la India.
En 1772 se disolvió en Francia la Gran Logia, fundándose posteriormente el Gran Oriente de Francés, el cual no aceptó más que los tres grados simbólicos del Rito Inglés, a los que denominó Rito Francés. En cuanto a la joya masónica emblemática del grado de Maestro Escocés de San Andrés, dejó de ser la misma una vez integrado en el nuevo Rito Francés que suplantó al Rito Escocés Primitivo, el cual había sido llevado a Francia por las logias militares estuardistas. Mucho más esotérico es el que adoptará en 1778 en el Convento de Lyon, constitutivo del Rito Escocés Rectificado: “En el anverso, una corona real sobre la que figura la Cruz paté encerrada en un Sello de Salomón (estrella de seis puntas) flamígero.
En el centro, la letra mayúscula H, entre el compás, la escuadra, el nivel y la plomada. En el reverso representa a san Andrés en su Cruz en forma de X. La letra H puede significar Hiram o Heredom, la ciudad mística de la masonería escocesa”. Sobre el Rito Escocés Rectificado, quizá una de las últimas manifestaciones del templarismo masónico, cabe decir que tiene su origen en la Estricta Observancia Templaria del barón Karl Von Hund, gran señor de Lipse, tras la que al parecer se encontraría la tradición del Caballero d´Aumont que huyera a Escocia en los tiempos de la persecución. Esta tradición, de hecho, tuvo especial acogida en la masonería alemana.
En el denominado Capítulo de Clermont, que se practicó en Alemania entre 1758 y 1764, y era antecedente directo de la Estricta Observancia Templaria (E.O.T), se proponía ya dos altos grados de carácter esotérico: Caballero de San Andrés del Cardo y Caballero de Dios y de su Templo.
El origen de los grados y ritos masónicos es difícil de establecer, y son muchos y variopintos. Por eso trataremos aquí brevemente los que nos interesan por su posible vinculación con el Temple, y que no siempre son los grados y ritos engalanados con el título de Escocés, ya que casi ninguno de estos tiene que ver con Escocia y ni siquiera en dicho país se practican.
Aunque durante el siglo XVIII ya fueron apareciendo grados superiores - aparte de los tres clásicos del simbolismo masónico de Aprendiz, Compañero y Maestro -, que luego pasarían a formar parte preferente del llamado Escocismo, con la restauración monárquica y la subida al trono inglés de Carlos II la masonería fue poco a poco recuperando sus antiguos cauces, si bien se mantuvieron los grados superiores creados (Maestro Secreto, Perfecto y Elegido).
Un año determinante en la masonería decimonónica, que sin duda marcó un antes y un después, fue el de 1724, en el que el baronet escocés Andrew Mitchell Ramsay, más conocido como Chevalier Ramsay, propuso a la Gran Logia de Inglaterra un sistema que comprendía la adopción de tres grados superiores: Escocés, Novicio y Caballero del Templo. Esta propuesta, que buscaba en el Temple raíces prestigiosas para la francmasonería, fue rechazada por la Gran Logia inglesa, mas sin embargo tuvo gran acogida en Francia. Estos grados fueron los precursores de la gran cantidad de sistemas de toda índole que fueron apareciendo después. La reforma de Ramsay al parecer sólo tenía por objeto la restauración de los Estuardo, o el fortalecimiento del catolicismo en Inglaterra.
En 1755, el conde de Clermont y príncipe de sangre real, Luis de Borbón-Condé (que por cierto consta como Gran Maestre del Temple en la Carta de Larmenius a partir de 1741), sustituye al duque de Antin como Gran Maestre de la masónica Gran Logia de Francia. En ese momento Luis de Borbón gobierna en París una logia de tan significativo nombre como Saint-Jean-de-Jerusalem. Posteriormente firma unos Estatutos que servirán de reglamento para todas las logias del reino de Francia, en los que se reconoce el nuevo grado de Maestro Escocés. Estos Estatutos precisan además que sólo los Maestros de logia y los Maestros Escoceses tendrán en adelante el privilegio de permanecer cubiertos en el interior de la logia. No obstante, los Maestros Escoceses aventajarían a los meros Maestros de logia, pues se les encomendó la misión de inspeccionar los trabajos de las logias y restablecer el orden en caso necesario.
Esta misión se convertirá después en el privilegio de los que ostentan el grado de Maestro Escocés de San Andrés o de Caballero Rosa Cruz en el Rito Escocés Rectificado o en el Rito de Memphis-Misraïm, los cuales mantuvieron este uso antiquísimo. Del Rito de Memphis (fusionado desde 1908 con el de Misraïm), decir que se constituyó en Francia en el siglo XIX, tras la expedición de Napoleón a Egipto, en la que participaron varios científicos masones. Su fundador, Marconis de Négre, sostenía que los templarios, antepasados directos de la masonería, habían recibido su doctrina esotérica de una hermandad oriental fundada por “un sabio egipcio de nombre Ormus, sacerdote de Memphis, convertido al cristianismo por san Marcos”. Este Rito no sólo se le supondría continuación de los misterios egipcios, sino también de la India.
En 1772 se disolvió en Francia la Gran Logia, fundándose posteriormente el Gran Oriente de Francés, el cual no aceptó más que los tres grados simbólicos del Rito Inglés, a los que denominó Rito Francés. En cuanto a la joya masónica emblemática del grado de Maestro Escocés de San Andrés, dejó de ser la misma una vez integrado en el nuevo Rito Francés que suplantó al Rito Escocés Primitivo, el cual había sido llevado a Francia por las logias militares estuardistas. Mucho más esotérico es el que adoptará en 1778 en el Convento de Lyon, constitutivo del Rito Escocés Rectificado: “En el anverso, una corona real sobre la que figura la Cruz paté encerrada en un Sello de Salomón (estrella de seis puntas) flamígero.
En el centro, la letra mayúscula H, entre el compás, la escuadra, el nivel y la plomada. En el reverso representa a san Andrés en su Cruz en forma de X. La letra H puede significar Hiram o Heredom, la ciudad mística de la masonería escocesa”. Sobre el Rito Escocés Rectificado, quizá una de las últimas manifestaciones del templarismo masónico, cabe decir que tiene su origen en la Estricta Observancia Templaria del barón Karl Von Hund, gran señor de Lipse, tras la que al parecer se encontraría la tradición del Caballero d´Aumont que huyera a Escocia en los tiempos de la persecución. Esta tradición, de hecho, tuvo especial acogida en la masonería alemana.
En el denominado Capítulo de Clermont, que se practicó en Alemania entre 1758 y 1764, y era antecedente directo de la Estricta Observancia Templaria (E.O.T), se proponía ya dos altos grados de carácter esotérico: Caballero de San Andrés del Cardo y Caballero de Dios y de su Templo.
jueves, 13 de noviembre de 2008
EXPANSION DE LOS TEMPLARIOS
EXPANSIÓN
No para nosotros Señor, no para nosotros, sino para gloria de tu Nombre
El Concilio de Troyes y el entusiasta respaldo de San Bernardo provocaron el éxito de la nueva milicia en toda la Cristiandad.
Para ingresar en las filas del Temple acudían a Tierra Santa, además de caballeros sin tacha, innumerables miembros de la nobleza menor que, privados de bienes y tierras, habían vivido en el pecado, la lujuria y el crimen. Bernardo de Claraval consideraba una victoria de Cristo la conversión de esos degenerados a la Orden templaria. Desde el primer momento se quiso dejar claro que para los Templarios las obligaciones religiosas siempre deberían estar por encima de las militares, porque se entendía que un cristiano reconfortado con el favor divino se hallaría más dispuesto al martirio.
Lógicamente, no se suponía que los nuevos monjes-caballeros eran enviados a la muerte, ya que por su condición de excelentes guerreros lo más probable es que triunfasen en cualquier batalla que fueran a librar, al contar con la importante ayuda añadidas de Dios. Así era la mentalidad de la época. En torno al joven abad de Claraval se agruparon Pedro el Venerable, abad del Cluny (la otra gran orden monacal aparte de la del Cister), el abad Suger de Saint-Denis, el prior de la Cartuja y Esteban Harding, abad del Cister, impulsando entre todos ellos el nacimiento y crecimiento del Temple.
Favorecidos por las redes de monasterios que obedecían a ese grupo de grandes abades aliados de Bernardo, el pequeño pelotón de Templarios que había asistido a Troyes se dispersó por los diversos reinos europeos para presentar en vivo el mensaje del concilio y logró en todas partes un apoyo inmediato. Císter, Cluny y Temple colaboraron estrechamente Hugo de Payns y sus compañeros donaron al Temple sus tierras, con las que se constituyeron las primeras encomiendas. Una riada de nuevos reclutas para la Orden se incorporó a los trabajos de los cinco misioneros templarios, llamados de todas partes para que explicasen su vocación, que sintonizaba perfectamente con el sentido cristiano y caballeresco de aquellos tiempos.
Todos ellos recibían donaciones en cantidad y calidad sorprendentes, que en pocos años, con el apoyo de Cister y Cluny, transformaron Europa en un auténtico entramado templario. El extenso recorrido de los cinco monje-soldado por varios reinos después de la clausura del concilio de Troyes fue verdaderamente triunfal. Fueron acogidos con entusiasmo y generosidad desbordantes por reyes, obispos, príncipes, nobles y el pueblo, prácticamente sin excepciones. Las hazañas de los cruzados en Tierra Santa habían inundado de fervor religioso a las gentes de Occidente, y la ayuda al Temple, esa Orden que resumía y concentraba lo mejor de la Cruzada y que estaba avalada por San Bernardo y sus aliados, ofrecía a todos la posibilidad inmediata de participar en la defensa de los Santos Lugares. Hugo de Payns se dirigió a Anjou y Maine, con gran éxito.
Después recorrió Poitiers y Normandía, donde de alguna manera estaba emparentado con los duques gobernantes, así que fue muy bien atendido. Se le concedieron tierras e importantes donaciones de todo tipo, se le permitió hacer una recluta, se le abrieron las iglesias y se le dejó hablar en las plazas.
Allí, Enrique I de Inglaterra le comunica que existe gran expectación por conocer al Temple en su país, por lo que el maestre se presenta en Inglaterra y Escocia, de donde consiguió traerse un buen puñado de hombres. Desembarcó en Flandes y llegó a su Champagne natal en enero de 1129, acompañado por gran número de nobles y caballeros que habían tomado la Cruz. Muchos de ellos deseaban ingresar en la Orden nada más llegar a Jerusalén.
No para nosotros Señor, no para nosotros, sino para gloria de tu Nombre
El Concilio de Troyes y el entusiasta respaldo de San Bernardo provocaron el éxito de la nueva milicia en toda la Cristiandad.
Para ingresar en las filas del Temple acudían a Tierra Santa, además de caballeros sin tacha, innumerables miembros de la nobleza menor que, privados de bienes y tierras, habían vivido en el pecado, la lujuria y el crimen. Bernardo de Claraval consideraba una victoria de Cristo la conversión de esos degenerados a la Orden templaria. Desde el primer momento se quiso dejar claro que para los Templarios las obligaciones religiosas siempre deberían estar por encima de las militares, porque se entendía que un cristiano reconfortado con el favor divino se hallaría más dispuesto al martirio.
Lógicamente, no se suponía que los nuevos monjes-caballeros eran enviados a la muerte, ya que por su condición de excelentes guerreros lo más probable es que triunfasen en cualquier batalla que fueran a librar, al contar con la importante ayuda añadidas de Dios. Así era la mentalidad de la época. En torno al joven abad de Claraval se agruparon Pedro el Venerable, abad del Cluny (la otra gran orden monacal aparte de la del Cister), el abad Suger de Saint-Denis, el prior de la Cartuja y Esteban Harding, abad del Cister, impulsando entre todos ellos el nacimiento y crecimiento del Temple.
Favorecidos por las redes de monasterios que obedecían a ese grupo de grandes abades aliados de Bernardo, el pequeño pelotón de Templarios que había asistido a Troyes se dispersó por los diversos reinos europeos para presentar en vivo el mensaje del concilio y logró en todas partes un apoyo inmediato. Císter, Cluny y Temple colaboraron estrechamente Hugo de Payns y sus compañeros donaron al Temple sus tierras, con las que se constituyeron las primeras encomiendas. Una riada de nuevos reclutas para la Orden se incorporó a los trabajos de los cinco misioneros templarios, llamados de todas partes para que explicasen su vocación, que sintonizaba perfectamente con el sentido cristiano y caballeresco de aquellos tiempos.
Todos ellos recibían donaciones en cantidad y calidad sorprendentes, que en pocos años, con el apoyo de Cister y Cluny, transformaron Europa en un auténtico entramado templario. El extenso recorrido de los cinco monje-soldado por varios reinos después de la clausura del concilio de Troyes fue verdaderamente triunfal. Fueron acogidos con entusiasmo y generosidad desbordantes por reyes, obispos, príncipes, nobles y el pueblo, prácticamente sin excepciones. Las hazañas de los cruzados en Tierra Santa habían inundado de fervor religioso a las gentes de Occidente, y la ayuda al Temple, esa Orden que resumía y concentraba lo mejor de la Cruzada y que estaba avalada por San Bernardo y sus aliados, ofrecía a todos la posibilidad inmediata de participar en la defensa de los Santos Lugares. Hugo de Payns se dirigió a Anjou y Maine, con gran éxito.
Después recorrió Poitiers y Normandía, donde de alguna manera estaba emparentado con los duques gobernantes, así que fue muy bien atendido. Se le concedieron tierras e importantes donaciones de todo tipo, se le permitió hacer una recluta, se le abrieron las iglesias y se le dejó hablar en las plazas.
Allí, Enrique I de Inglaterra le comunica que existe gran expectación por conocer al Temple en su país, por lo que el maestre se presenta en Inglaterra y Escocia, de donde consiguió traerse un buen puñado de hombres. Desembarcó en Flandes y llegó a su Champagne natal en enero de 1129, acompañado por gran número de nobles y caballeros que habían tomado la Cruz. Muchos de ellos deseaban ingresar en la Orden nada más llegar a Jerusalén.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
martes, 11 de noviembre de 2008
Principios de Caballería espiritual
Principios de Caballería espiritual
VIII
DEL SILENCIO SANTO
José Antonio Mateos
En el Libro de los Reyes leemos que para escapar de la cólera de la reina Jezabel, Elías huyó al desierto por el que caminó durante cuarenta días y cuarenta noches, hasta el monte Horeb.. Allí Dios se le manifestó. Hubo primero un viento fuerte y poderoso que rompía los montes y quebraba las peñas; pero Dios no estaba en el viento. Tras el viento vino un terremoto, pero Dios no estaba en el terremoto. Vino tras el terremoto un fuego, pero Dios no estaba en el fuego. Finalmente, después del fuego hubo un ligero y blando susurro.... y Dios estaba en este suave susurro. Vivir en el silencio y la soledad parece una condición ajena a la condición humana.
Pero cuando un solitario vive con autenticidad el silencio consagrándose a Dios, su dimensión interior remonta y permite que la presencia del Eterno en su interior emerja y escuche el suave susurro de Dios en su corazón. Hacemos el camino de opinión en opinión, de creencia en creencia, de experiencia en experiencia y como el peregrino caminamos solos, andando y solo andando, y nadie puede andar en nuestro lugar, porque el camino interior requiere caminar en soledad. Esta es la condición que Nuestro Señor y Maestro nos recuerda a quienes le seguimos y servimos: los solitarios itinerantes del mundo y a Él le pedimos que nos asista cuando nos damos cuenta que no hay ningún lugar donde reclinar nuestra cabeza: “Las zorras tienen guaridas y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza” (Mt 8, 20).
El silencio santo sucede cuando se produce una integración entre los planos de Ser, cuerpo, alma y espíritu bajo la acción del Espíritu Santo. Entonces se establece en nosotros un silencio profundo, las voces discordantes de nuestro ego que continuamente reclaman y amenazan se silencian, entonces la voz de Dios, el Si-mismo, habla, en un dulce murmullo. Dios siempre nos habla suavemente, permanentemente y sin insistencia. Los estados espirituales no son sino etapas de reposo en la dura búsqueda de la realización divina. Cristo nos enseñó el camino de la resurrección sustancial, la que actúa en espíritu, alma y cuerpo. El Señor es quien nos ayuda a ser hijos de Dios siempre que nos ayudemos a nosotros mismos. No es que nuestro trabajo sea suficiente sino que determina que Él nos ayude. El don del negro perfecto se alcanza necesariamente en la soledad, ya que se precisa estar profundamente solo para poder experimentar el desgarro de los contrarios y la descamación del ego, por ello, nos guste o no, algunos buscadores caen en una profunda soledad, sea cual fuere su vida exterior.
Jamás sentirán alegría en sumergirse en la colectividad social. La embriaguez de la colectividad no le es permitida, se mantendrán en la sobriedad, es decir, solos. Como nos recuerda el Maestro Eckhart: “ El divino Hijo, nunca ha sido encontrado entre los “amigos” entre los “parientes” y “conocidos” (Luc II, 44). De ahí que el Evangelio incluya a los que buscan y procuran la paz y la sobriedad interior, en la misma condición que los pobres de espíritu, los afligidos, los que tienen hambre y sed de justicia. Asignándoles un estado de felicidad distinta de aquella que antes disfrutaban. “Bienaventurados los pacíficos, porque serán llamados hijos de Dios” (Mt 5, 9).
El estado presente del mundo responde a una situación de enfermedad espiritual de la civilización actual, escapando de un lugar a otro, de una cultura a otra, de una desilusión a otra, de un matrimonio a otro, de una montaña de problemas a otra incluso mayor; huyendo de las tribulaciones nos refugiándonos en la cueva del ego. “Ellos olvidaron a su Señor, entonces El se olvidó de ellos”, dice el Santo Corán.
En realidad El nunca se olvida de nadie, pero como un castigo para nuestro olvido, Él permite que nos sintamos olvidados y seamos abrumados por las aflicciones. Pero esta condición espiritual de la humanidad es parte del plan y de los designios de la voluntad divina. Este deterioro aparente responde a un proceso de reintegración de las virtudes divinas en el Orden Divino de nuestro Señor. Como preludio de un nuevo Orden. Cuando el Ángel Gabriel visitó por última vez al Profeta Muhammad, le informó de este proceso dividido en cuatro etapas: “Primero, vendré a llevarme el Conocimiento Divino, entonces la ignorancia cubrirá la Tierra como un océano. Si yo vendré a remover el conocimiento de todas las realidades superiores y los dejaré en la oscuridad de la ignorancia”. “ Luego, volveré y me llevaré la baraka (bendición de Dios, gracia)”. Al ser llevada la gente está nadando en un océano de descontento. Luego Gabriel dijo: “Vendré a llevarme la misericordia de la Tierra”. “ Y finalmente”, “vendré a llevarme el pudor y la castidad”. No es difícil de ver que todo esto forma ya parte del estado actual del mundo.
Y nosotros mantenemos la fe en que el Señor es Misericordioso y que nos proveerá de Luz para vislumbrar su Voluntad a través de la oscuridad de estos tiempos. Pues creemos que cuando la gracia del Espíritu Santo se hace presente en la vida interior esta desemboca en la eternidad, situándonos fuera del tiempo y del espacio, donde no hay nada que alcanzar sino el silencio santo que nos conduce a eso que llamamos “la comunión de los santos”. “Este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado” (Lc 15,24).
VIII
DEL SILENCIO SANTO
José Antonio Mateos
En el Libro de los Reyes leemos que para escapar de la cólera de la reina Jezabel, Elías huyó al desierto por el que caminó durante cuarenta días y cuarenta noches, hasta el monte Horeb.. Allí Dios se le manifestó. Hubo primero un viento fuerte y poderoso que rompía los montes y quebraba las peñas; pero Dios no estaba en el viento. Tras el viento vino un terremoto, pero Dios no estaba en el terremoto. Vino tras el terremoto un fuego, pero Dios no estaba en el fuego. Finalmente, después del fuego hubo un ligero y blando susurro.... y Dios estaba en este suave susurro. Vivir en el silencio y la soledad parece una condición ajena a la condición humana.
Pero cuando un solitario vive con autenticidad el silencio consagrándose a Dios, su dimensión interior remonta y permite que la presencia del Eterno en su interior emerja y escuche el suave susurro de Dios en su corazón. Hacemos el camino de opinión en opinión, de creencia en creencia, de experiencia en experiencia y como el peregrino caminamos solos, andando y solo andando, y nadie puede andar en nuestro lugar, porque el camino interior requiere caminar en soledad. Esta es la condición que Nuestro Señor y Maestro nos recuerda a quienes le seguimos y servimos: los solitarios itinerantes del mundo y a Él le pedimos que nos asista cuando nos damos cuenta que no hay ningún lugar donde reclinar nuestra cabeza: “Las zorras tienen guaridas y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza” (Mt 8, 20).
El silencio santo sucede cuando se produce una integración entre los planos de Ser, cuerpo, alma y espíritu bajo la acción del Espíritu Santo. Entonces se establece en nosotros un silencio profundo, las voces discordantes de nuestro ego que continuamente reclaman y amenazan se silencian, entonces la voz de Dios, el Si-mismo, habla, en un dulce murmullo. Dios siempre nos habla suavemente, permanentemente y sin insistencia. Los estados espirituales no son sino etapas de reposo en la dura búsqueda de la realización divina. Cristo nos enseñó el camino de la resurrección sustancial, la que actúa en espíritu, alma y cuerpo. El Señor es quien nos ayuda a ser hijos de Dios siempre que nos ayudemos a nosotros mismos. No es que nuestro trabajo sea suficiente sino que determina que Él nos ayude. El don del negro perfecto se alcanza necesariamente en la soledad, ya que se precisa estar profundamente solo para poder experimentar el desgarro de los contrarios y la descamación del ego, por ello, nos guste o no, algunos buscadores caen en una profunda soledad, sea cual fuere su vida exterior.
Jamás sentirán alegría en sumergirse en la colectividad social. La embriaguez de la colectividad no le es permitida, se mantendrán en la sobriedad, es decir, solos. Como nos recuerda el Maestro Eckhart: “ El divino Hijo, nunca ha sido encontrado entre los “amigos” entre los “parientes” y “conocidos” (Luc II, 44). De ahí que el Evangelio incluya a los que buscan y procuran la paz y la sobriedad interior, en la misma condición que los pobres de espíritu, los afligidos, los que tienen hambre y sed de justicia. Asignándoles un estado de felicidad distinta de aquella que antes disfrutaban. “Bienaventurados los pacíficos, porque serán llamados hijos de Dios” (Mt 5, 9).
El estado presente del mundo responde a una situación de enfermedad espiritual de la civilización actual, escapando de un lugar a otro, de una cultura a otra, de una desilusión a otra, de un matrimonio a otro, de una montaña de problemas a otra incluso mayor; huyendo de las tribulaciones nos refugiándonos en la cueva del ego. “Ellos olvidaron a su Señor, entonces El se olvidó de ellos”, dice el Santo Corán.
En realidad El nunca se olvida de nadie, pero como un castigo para nuestro olvido, Él permite que nos sintamos olvidados y seamos abrumados por las aflicciones. Pero esta condición espiritual de la humanidad es parte del plan y de los designios de la voluntad divina. Este deterioro aparente responde a un proceso de reintegración de las virtudes divinas en el Orden Divino de nuestro Señor. Como preludio de un nuevo Orden. Cuando el Ángel Gabriel visitó por última vez al Profeta Muhammad, le informó de este proceso dividido en cuatro etapas: “Primero, vendré a llevarme el Conocimiento Divino, entonces la ignorancia cubrirá la Tierra como un océano. Si yo vendré a remover el conocimiento de todas las realidades superiores y los dejaré en la oscuridad de la ignorancia”. “ Luego, volveré y me llevaré la baraka (bendición de Dios, gracia)”. Al ser llevada la gente está nadando en un océano de descontento. Luego Gabriel dijo: “Vendré a llevarme la misericordia de la Tierra”. “ Y finalmente”, “vendré a llevarme el pudor y la castidad”. No es difícil de ver que todo esto forma ya parte del estado actual del mundo.
Y nosotros mantenemos la fe en que el Señor es Misericordioso y que nos proveerá de Luz para vislumbrar su Voluntad a través de la oscuridad de estos tiempos. Pues creemos que cuando la gracia del Espíritu Santo se hace presente en la vida interior esta desemboca en la eternidad, situándonos fuera del tiempo y del espacio, donde no hay nada que alcanzar sino el silencio santo que nos conduce a eso que llamamos “la comunión de los santos”. “Este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado” (Lc 15,24).
domingo, 9 de noviembre de 2008
LOS CABALLEROS HOSPÌTALARIOS
Los Hospitalarios, como su nombre lo indica, había sido originalmente un grupo caritativo que asistia a los peregrinos enfermos y cansados en el Hospital de St John en Jerusalén.
Su servicio en el Este era paralelo al de los Templarios, y el más grande y más famoso de los castillos de los cruzados (Krak de Chevaliers ) fue construido por ellos . Después del otoño de Acre, se retiraron brevemente a Chipre pero ya habían hecho planes para su nuevo papel. Los Hospitalarios, como su nombre lo indica, había sido originalmente un grupo caritativo que asistía a los peregrinos enfermos y cansados en el Hospital de St John en Jerusalén. Su servicio en el Este era paralelo al de los Templarios , y el más grande y más famoso de los castillos de los cruzados (Krak de Chevaliers ) fue construido por ellos .
Después del otoño de Acre, se retiraron brevemente a Chipre pero ya habían hecho planes para su nuevo papel. Durante algunos años habían construido y comandado una flota de naves que proporcionaron suministros al reino Cristiano y comercial, y también contuvo los piratas del mediterráneo oriental. En 1307 compraron la isla de Rodas y hicieron su oficina principal allí. Continuaron sus funcionamientos navales, fortificaron el pueblo y puerto de Rodas, construyeron una fortaleza por el Gran Amo y un gran hospital para el enfermo. También se reorganizaron para que se agruparan los caballeros de cada nacionalidad diferente, cada uno en su propia "Posada", y cada uno tenia una responsabilidad por una sección del pueblo y defender su parte de la muralla .
Para finales del decimocuarto siglo ellos no eran una molestia, pero los musulmanes no estaban contentos tener semejante poder cristiano, fuerte y firmemente establecido en el mediterráneo oriental. En 1435 Rodas fue atacado por el ejército del Sultán Baybars, pero después del sitio de un mes del pueblo, los caballeros salieron inesperadamente y los pusieron en retirada. El poder del Imperio bizantino estaba derrotado ( más bien una propia meta por parte de los cruzados que habían saqueado Constantinopla en la Cuarta Cruzada en 1204, debilitando el imperio irrevocablemente ) y, cuando los Turcos tomaron Constantinopla finalmente en 1453, Los Hospitalarios en Rodas era el único fortín cristiano en el este.
En 1480 un gran ejército de Turcos bajo Palaeologos Pasha desembarcó y trató de capturar el pueblo bombardeando las paredes a cañonazos. Gracias a la dirección inspirada y la planificación cuidadosa del Gran Amo, D'Aubusson, este ataque también fue repulsado por los caballeros, aunque casi la mitad perdió sus vidas en la defensa de su ciudad. En 1522 fruto de un gran esfuerzo lograron entrar, con los inmensos ejércitos de Suleiman el Magnífico bajo el orden de su Gran Visir, Pir Mahomet Pasha. Después de seis meses de resistencia heroica los caballeros se rindieron y le fueron permitidos dejar la isla, después de haber ganado la admiración de sus enemigos y el mundo occidental.
El Emperador Carlos V que había sido conocido por su valor aunque incapaz para enviarles ayuda, donó su próxima casa en Malta. En 1565 ellos fueron atacados una vez más por las fuerzas de Suliman el Magnífico, ahora un hombre viejo de setenta.
La historia de cómo los caballeros se resistieron al sitio de Malta, bajo la dirección de su Gran Amo, Jean del la Valette, es uno del más emocionante e inspirador de la epoca. La fuerza diminuta, de quizás 700 caballeros y 1500 hombres, logro derrotar el poderío del Imperio turco gracias a la preparación meticulosa y el valor excelente.
Su servicio en el Este era paralelo al de los Templarios, y el más grande y más famoso de los castillos de los cruzados (Krak de Chevaliers ) fue construido por ellos . Después del otoño de Acre, se retiraron brevemente a Chipre pero ya habían hecho planes para su nuevo papel. Los Hospitalarios, como su nombre lo indica, había sido originalmente un grupo caritativo que asistía a los peregrinos enfermos y cansados en el Hospital de St John en Jerusalén. Su servicio en el Este era paralelo al de los Templarios , y el más grande y más famoso de los castillos de los cruzados (Krak de Chevaliers ) fue construido por ellos .
Después del otoño de Acre, se retiraron brevemente a Chipre pero ya habían hecho planes para su nuevo papel. Durante algunos años habían construido y comandado una flota de naves que proporcionaron suministros al reino Cristiano y comercial, y también contuvo los piratas del mediterráneo oriental. En 1307 compraron la isla de Rodas y hicieron su oficina principal allí. Continuaron sus funcionamientos navales, fortificaron el pueblo y puerto de Rodas, construyeron una fortaleza por el Gran Amo y un gran hospital para el enfermo. También se reorganizaron para que se agruparan los caballeros de cada nacionalidad diferente, cada uno en su propia "Posada", y cada uno tenia una responsabilidad por una sección del pueblo y defender su parte de la muralla .
Para finales del decimocuarto siglo ellos no eran una molestia, pero los musulmanes no estaban contentos tener semejante poder cristiano, fuerte y firmemente establecido en el mediterráneo oriental. En 1435 Rodas fue atacado por el ejército del Sultán Baybars, pero después del sitio de un mes del pueblo, los caballeros salieron inesperadamente y los pusieron en retirada. El poder del Imperio bizantino estaba derrotado ( más bien una propia meta por parte de los cruzados que habían saqueado Constantinopla en la Cuarta Cruzada en 1204, debilitando el imperio irrevocablemente ) y, cuando los Turcos tomaron Constantinopla finalmente en 1453, Los Hospitalarios en Rodas era el único fortín cristiano en el este.
En 1480 un gran ejército de Turcos bajo Palaeologos Pasha desembarcó y trató de capturar el pueblo bombardeando las paredes a cañonazos. Gracias a la dirección inspirada y la planificación cuidadosa del Gran Amo, D'Aubusson, este ataque también fue repulsado por los caballeros, aunque casi la mitad perdió sus vidas en la defensa de su ciudad. En 1522 fruto de un gran esfuerzo lograron entrar, con los inmensos ejércitos de Suleiman el Magnífico bajo el orden de su Gran Visir, Pir Mahomet Pasha. Después de seis meses de resistencia heroica los caballeros se rindieron y le fueron permitidos dejar la isla, después de haber ganado la admiración de sus enemigos y el mundo occidental.
El Emperador Carlos V que había sido conocido por su valor aunque incapaz para enviarles ayuda, donó su próxima casa en Malta. En 1565 ellos fueron atacados una vez más por las fuerzas de Suliman el Magnífico, ahora un hombre viejo de setenta.
La historia de cómo los caballeros se resistieron al sitio de Malta, bajo la dirección de su Gran Amo, Jean del la Valette, es uno del más emocionante e inspirador de la epoca. La fuerza diminuta, de quizás 700 caballeros y 1500 hombres, logro derrotar el poderío del Imperio turco gracias a la preparación meticulosa y el valor excelente.
viernes, 7 de noviembre de 2008
La Regla de los Templarios
La Regla de los Templarios
Acta del concilio en el cual, tal como dejo constancia Juan Michaelensis, nombrado escribano para dicho concilio, San Bernardo de Claraval entrega a Hugo de Payns y a los demás Caballeros Templarios, la Regla que en adelante deberían seguir, como Orden plena de Caballería. Francia, en el año del Señor de 1127.
A todos se dirige especialmente nuestra platica, á aquellos que desprecian seguir sus propias voluntades, y desean con pureza de animo militar al Supremo, y Verdadero Rey, para que deseen tomar las excelentes armas de la obediencia, cumpliendo con exactisima atencion, y perseverancia: por esto, aconsejamos á vosotros que haveis abrazado hasta aora la milicia secular, en que Christo no fue la única causa, sino el favor de los hombres, que perpetuamente os acelereis á associaros á la unidad de aquellos, que el Señor eligió del monton de la perdición, y dispuso con su piadosa gracia, para defensa de la Santa Iglesia: para esto, o Soldado de Christo! seas quien fueres, que eliges tan Santa conversación, conviene que tú, acerca de tu profesión, lleves una pura diligencia, y firme perseverancia, que se conoce ser tan digna, santa, y sublime para con Dios, que si pura, y perseverantemente se observa por los Militantes, que dieren sus almas por Christo, merecerán obtener la suerte; porque en ella floreció, y apareció una Orden Militar, que dexado el zelo de la Justicia, intentaba, no el defender á los Pobres, ó Iglesias, como era de su instituto, sino robarlos, despojarlos, y aun matarlos; bien, pues, os sucede á vosotros, á quienes nuestro Señor, y Salvador Jesu-Christo, como amigos suyos os dirigió desde la Santa Ciudad á habitar en Francia, y Borgoña, que no cessais, por nuestra salud, y propagación de la verdadera Fé, de ofrecer al Señor vuestras almas en victima agradable á Dios.
Finalmente, nosotros, con toda afeccion, y piedad fraternal, y a ruegos del Maestre Hugo, en quien la sobredicha Milicia tuvo principio, estando juntos, con ayuda de Dios, e influyendo el Espíritu Santo de diversas mansiones de la Provincia ultramontana, en la fiesta de San Hilario, año de la encarnación del Señor 1128. Y del principio de la dicha Milicia el nono, merecimos oír de boca del mismo Maestre Hugo, el modo, y observancia de esta Orden Militar, capitulo por capitulo; y según la noticia de la pequeñez de nuestro saber, todo lo que en el presente Concilio no se nos pudo contar, y referir de memoria, lo pusimos, de conformidad, y con dictamen de todo el Capitulo, á la providencia, y discrecion de nuestro Venerable Padre Honorio II. y del ínclito Patriarca de Jerusalén Esteban, experto en la fertilidad, y necesidad de la Religión Oriental, y de los pobres Conmilitones de Christo; á la verdad, aunque un gran numero de Religiosos Padres, que en aquel Concilio se juntaron por Divina inspiración, apoya la autoridad de nuestro dictamen, no debemos pasar en silencio aquellos que vieron, y profirieron estas verdaderas sentencias, de que yo Juan Michaelensis, por mandado del Concilio, y del Venerable Abad de Clareval, a quien estaba encargado, y aún le era debido este asunto, merecí, por la Gracia Divina, ser escritor de la presente página.
Asistieron á la celebración de Este Concilio Matheo, Obispo Alvanense Cardenal y Legado Apostolico, Raynaldo, Arzobispo Remense, Henrique, Arzobispo Senofense, y sus Sufraganéos, Rankedo, Obispo Carnotense, Gosleno de Soisons, el de Paris, Trecense, Orleans, el de Augerre, Meldense, Cathalaunense, Laudunense, Belvacense, y el Abad Beceliacense, que despues fué Legado Apostolico, y Arzobispo de León, el Abad Cisterciense, Pontiniacense, el de Tres Fuentes, el de San Dionisio de Rhems, el Abad de San Esteban de Dijón, el Abad de Molismense, Alberico Remense, y Fulgerio Maestro, y otros muchos. De seglares, el Conde Theobaldo, el Conde Nivernense, y Andrés de Bandinento. Asistieron también el Maestro Hugo, con Fray Godofrido, Fray Rotallo, Fray Gaufrido Bisól, Fray Pagano de Monte-Desiderio, y Archembando de Santo Amando, Caballeros Templarios.
Acta del concilio en el cual, tal como dejo constancia Juan Michaelensis, nombrado escribano para dicho concilio, San Bernardo de Claraval entrega a Hugo de Payns y a los demás Caballeros Templarios, la Regla que en adelante deberían seguir, como Orden plena de Caballería. Francia, en el año del Señor de 1127.
A todos se dirige especialmente nuestra platica, á aquellos que desprecian seguir sus propias voluntades, y desean con pureza de animo militar al Supremo, y Verdadero Rey, para que deseen tomar las excelentes armas de la obediencia, cumpliendo con exactisima atencion, y perseverancia: por esto, aconsejamos á vosotros que haveis abrazado hasta aora la milicia secular, en que Christo no fue la única causa, sino el favor de los hombres, que perpetuamente os acelereis á associaros á la unidad de aquellos, que el Señor eligió del monton de la perdición, y dispuso con su piadosa gracia, para defensa de la Santa Iglesia: para esto, o Soldado de Christo! seas quien fueres, que eliges tan Santa conversación, conviene que tú, acerca de tu profesión, lleves una pura diligencia, y firme perseverancia, que se conoce ser tan digna, santa, y sublime para con Dios, que si pura, y perseverantemente se observa por los Militantes, que dieren sus almas por Christo, merecerán obtener la suerte; porque en ella floreció, y apareció una Orden Militar, que dexado el zelo de la Justicia, intentaba, no el defender á los Pobres, ó Iglesias, como era de su instituto, sino robarlos, despojarlos, y aun matarlos; bien, pues, os sucede á vosotros, á quienes nuestro Señor, y Salvador Jesu-Christo, como amigos suyos os dirigió desde la Santa Ciudad á habitar en Francia, y Borgoña, que no cessais, por nuestra salud, y propagación de la verdadera Fé, de ofrecer al Señor vuestras almas en victima agradable á Dios.
Finalmente, nosotros, con toda afeccion, y piedad fraternal, y a ruegos del Maestre Hugo, en quien la sobredicha Milicia tuvo principio, estando juntos, con ayuda de Dios, e influyendo el Espíritu Santo de diversas mansiones de la Provincia ultramontana, en la fiesta de San Hilario, año de la encarnación del Señor 1128. Y del principio de la dicha Milicia el nono, merecimos oír de boca del mismo Maestre Hugo, el modo, y observancia de esta Orden Militar, capitulo por capitulo; y según la noticia de la pequeñez de nuestro saber, todo lo que en el presente Concilio no se nos pudo contar, y referir de memoria, lo pusimos, de conformidad, y con dictamen de todo el Capitulo, á la providencia, y discrecion de nuestro Venerable Padre Honorio II. y del ínclito Patriarca de Jerusalén Esteban, experto en la fertilidad, y necesidad de la Religión Oriental, y de los pobres Conmilitones de Christo; á la verdad, aunque un gran numero de Religiosos Padres, que en aquel Concilio se juntaron por Divina inspiración, apoya la autoridad de nuestro dictamen, no debemos pasar en silencio aquellos que vieron, y profirieron estas verdaderas sentencias, de que yo Juan Michaelensis, por mandado del Concilio, y del Venerable Abad de Clareval, a quien estaba encargado, y aún le era debido este asunto, merecí, por la Gracia Divina, ser escritor de la presente página.
Asistieron á la celebración de Este Concilio Matheo, Obispo Alvanense Cardenal y Legado Apostolico, Raynaldo, Arzobispo Remense, Henrique, Arzobispo Senofense, y sus Sufraganéos, Rankedo, Obispo Carnotense, Gosleno de Soisons, el de Paris, Trecense, Orleans, el de Augerre, Meldense, Cathalaunense, Laudunense, Belvacense, y el Abad Beceliacense, que despues fué Legado Apostolico, y Arzobispo de León, el Abad Cisterciense, Pontiniacense, el de Tres Fuentes, el de San Dionisio de Rhems, el Abad de San Esteban de Dijón, el Abad de Molismense, Alberico Remense, y Fulgerio Maestro, y otros muchos. De seglares, el Conde Theobaldo, el Conde Nivernense, y Andrés de Bandinento. Asistieron también el Maestro Hugo, con Fray Godofrido, Fray Rotallo, Fray Gaufrido Bisól, Fray Pagano de Monte-Desiderio, y Archembando de Santo Amando, Caballeros Templarios.
jueves, 6 de noviembre de 2008
INICIACIÓN Y RAZÓN
INICIACIÓN Y RAZÓN
Marcos Mateo
Muchos de nosotros nos sorprenderíamos si alguien nos dijera que a lo largo de nuestra vida, hemos cometido involuntariamente actos de iniciación, ya que lo iniciático se considera habitualmente como parte, bien del mundo de la ciencia —y como tal, analizado y estudiado por historiadores, etnólogos o antropólogos— o bien del ámbito de las sociedades e iglesias que prometen, a cambio, otro mundo mejor a sus adeptos.
Es cierto que la iniciación existe desde que los hombres empezaron a organizarse en sociedad, y precisamente para lograr una mejor adaptación social y religiosa del miembro iniciado, adquiriendo en la mayoría de las ocasiones la condición plena de miembro de la sociedad que lo iniciaba.
Sin embargo, la «iniciación» se da, de modo espontáneo, a veces voluntario y racionalmente asumido o provocado, en toda vida humana que se plantee su propia autenticidad, tomando conciencia de sus propias crisis, pruebas, angustias, pérdidas y reconquistas sucesivas del propio «yo», y muy a menudo de modo tal y como muchas sociedades iniciáticas plantean sus ritos,
<> una muerte con resurrección inmediata en distintas condiciones. Y esto sucede, porque en momentos de crisis total del individuo sólo una esperanza parece capaz de salvarnos: la expectativa de poder empezar de nuevo.
Este deseo inconsciente o semiconsciente, lleva a la voluntad de tomar parte en determinadas «pruebas» de regeneración, al uso de los antiguos héroes de las leyendas —que por otra parte no hacen más que retomar simbólicamente los grandes temas de los gestos creadores o regeneradores de los dioses míticos— y que consiguen
Marcos Mateo
Muchos de nosotros nos sorprenderíamos si alguien nos dijera que a lo largo de nuestra vida, hemos cometido involuntariamente actos de iniciación, ya que lo iniciático se considera habitualmente como parte, bien del mundo de la ciencia —y como tal, analizado y estudiado por historiadores, etnólogos o antropólogos— o bien del ámbito de las sociedades e iglesias que prometen, a cambio, otro mundo mejor a sus adeptos.
Es cierto que la iniciación existe desde que los hombres empezaron a organizarse en sociedad, y precisamente para lograr una mejor adaptación social y religiosa del miembro iniciado, adquiriendo en la mayoría de las ocasiones la condición plena de miembro de la sociedad que lo iniciaba.
Sin embargo, la «iniciación» se da, de modo espontáneo, a veces voluntario y racionalmente asumido o provocado, en toda vida humana que se plantee su propia autenticidad, tomando conciencia de sus propias crisis, pruebas, angustias, pérdidas y reconquistas sucesivas del propio «yo», y muy a menudo de modo tal y como muchas sociedades iniciáticas plantean sus ritos,
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Este deseo inconsciente o semiconsciente, lleva a la voluntad de tomar parte en determinadas «pruebas» de regeneración, al uso de los antiguos héroes de las leyendas —que por otra parte no hacen más que retomar simbólicamente los grandes temas de los gestos creadores o regeneradores de los dioses míticos— y que consiguen
martes, 4 de noviembre de 2008
LA CONSCIENCIA COMO UN INSTRUMENTO DE PERCEPCIÓN
LA CONSCIENCIA COMO UN INSTRUMENTO DE PERCEPCIÓN
Dentro de las enseñanzas rosacruces, se nos enseña el fenómeno de la creación material del hombre y como esa creación, está imbuida de una fuerza misteriosa, que permite convertirla en una manifestación animada, transformándola en un vehículo adecuado para la manifestación del Alma.
Lo anterior nos remite, a la primera ley de ontología rosacruz, la cual expresa textualmente: “Dios creo al hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz el aliento de vida y el hombre se transformó en un alma viviente”. Como resultado de convertirse en un alma viviente, el hombre posee una consciencia de sí mismo. Esta Conciencia de Sí Mismo, está definida por el Prof. Morales (1997), en su libro Introducción a la Parapsicología, tomo 2, como: “Cualidad, propiedad o actividad del espíritu humano o la psique, para reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que experimenta en sí mismo.” (p. 314) La consciencia opera en tres niveles mentales. Cada nivel posee su graduación de sensibilidad a las vibraciones y cada uno tiene su función particular.
1. MENTE OBJETIVA: que vincula nuestra consciencia con la realidad externa, por medio de los sentidos físicos. “En la vinculación del cerebro con la realidad externa, los sentidos no se limitan a transmitir en bloque una imagen del mundo. El mapa de lo real sensorial no se transmite como un todo. Por ejemplo, una imagen visual se descompone en varios tipos de informaciones: colores, movimientos, aristas, formas, límites, etc.”[1]
2. MENTE SUBJETIVA: que nos liga con nuestra realidad interna, se relaciona con los procesos de memoria, imaginación, razonamiento, voluntad, etc. Todos estos estados subjetivos se encuentran dentro de la mente consciente misma, pero detrás del nivel objetivo de la conciencia. 3. MENTE SUBCONSCIENTE: un tercer aspecto dentro de la unidad de la mente, es la mente subconsciente que nos relaciona con nuestra realidad mas profunda y por lo mismo, más ignorada de nuestra naturaleza como un total, este nivel no es alcanzado con facilidad. Los primeros dos aspectos de la mente, Objetivo y Subjetivo normalmente dominan “conscientemente” nuestra percepción de nosotros mismos.
La Mente subconsciente es lo que llamo la puerta a la Consciencia del Alma o Conciencia Cósmica. Los tres niveles nos sugieren los conceptos de concentración
(1), contemplación
(2) y meditación
(3), el primero como el enfoque de la consciencia en un objeto, el segundo como las correlaciones de ese objeto y la tercera como el paso a un nuevo nivel de consciencia con respecto al objeto. La ciencia materialista parece estar obsesionada con encontrar y explicar el fenómeno de la consciencia, así como la identidad de un individuo basándose en reacciones físico-químicas, tal pareciera que determinados electrones, átomos y moléculas y no cualquiera, sino determinadas partículas, fueran la causa de dichos fenómenos.
Existen dos razones que parecen refutar lo anterior.
1. La inmensa mayoría de los átomos en cada célula viva (incluyendo cada célula del cerebro) y, de hecho, virtualmente todo el material de nuestros cuerpos, ha sido reemplazados varias veces desde el nacimiento.
2. La mecánica cuántica afirma que por necesidad, todos los electrones, átomos o moléculas deben ser idénticos, ya sea que formen tejido vivo o una roca y aunque hubiera un intercambio de partículas entre ambos, cada uno seguiría siendo lo que es, sin cambio alguno.
Dentro de las enseñanzas rosacruces, se nos enseña el fenómeno de la creación material del hombre y como esa creación, está imbuida de una fuerza misteriosa, que permite convertirla en una manifestación animada, transformándola en un vehículo adecuado para la manifestación del Alma.
Lo anterior nos remite, a la primera ley de ontología rosacruz, la cual expresa textualmente: “Dios creo al hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz el aliento de vida y el hombre se transformó en un alma viviente”. Como resultado de convertirse en un alma viviente, el hombre posee una consciencia de sí mismo. Esta Conciencia de Sí Mismo, está definida por el Prof. Morales (1997), en su libro Introducción a la Parapsicología, tomo 2, como: “Cualidad, propiedad o actividad del espíritu humano o la psique, para reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que experimenta en sí mismo.” (p. 314) La consciencia opera en tres niveles mentales. Cada nivel posee su graduación de sensibilidad a las vibraciones y cada uno tiene su función particular.
1. MENTE OBJETIVA: que vincula nuestra consciencia con la realidad externa, por medio de los sentidos físicos. “En la vinculación del cerebro con la realidad externa, los sentidos no se limitan a transmitir en bloque una imagen del mundo. El mapa de lo real sensorial no se transmite como un todo. Por ejemplo, una imagen visual se descompone en varios tipos de informaciones: colores, movimientos, aristas, formas, límites, etc.”[1]
2. MENTE SUBJETIVA: que nos liga con nuestra realidad interna, se relaciona con los procesos de memoria, imaginación, razonamiento, voluntad, etc. Todos estos estados subjetivos se encuentran dentro de la mente consciente misma, pero detrás del nivel objetivo de la conciencia. 3. MENTE SUBCONSCIENTE: un tercer aspecto dentro de la unidad de la mente, es la mente subconsciente que nos relaciona con nuestra realidad mas profunda y por lo mismo, más ignorada de nuestra naturaleza como un total, este nivel no es alcanzado con facilidad. Los primeros dos aspectos de la mente, Objetivo y Subjetivo normalmente dominan “conscientemente” nuestra percepción de nosotros mismos.
La Mente subconsciente es lo que llamo la puerta a la Consciencia del Alma o Conciencia Cósmica. Los tres niveles nos sugieren los conceptos de concentración
(1), contemplación
(2) y meditación
(3), el primero como el enfoque de la consciencia en un objeto, el segundo como las correlaciones de ese objeto y la tercera como el paso a un nuevo nivel de consciencia con respecto al objeto. La ciencia materialista parece estar obsesionada con encontrar y explicar el fenómeno de la consciencia, así como la identidad de un individuo basándose en reacciones físico-químicas, tal pareciera que determinados electrones, átomos y moléculas y no cualquiera, sino determinadas partículas, fueran la causa de dichos fenómenos.
Existen dos razones que parecen refutar lo anterior.
1. La inmensa mayoría de los átomos en cada célula viva (incluyendo cada célula del cerebro) y, de hecho, virtualmente todo el material de nuestros cuerpos, ha sido reemplazados varias veces desde el nacimiento.
2. La mecánica cuántica afirma que por necesidad, todos los electrones, átomos o moléculas deben ser idénticos, ya sea que formen tejido vivo o una roca y aunque hubiera un intercambio de partículas entre ambos, cada uno seguiría siendo lo que es, sin cambio alguno.
domingo, 2 de noviembre de 2008
TAMBIÉN HUBO ÓRDENES DE MUJERES IIº
ORDEN DE LAS DAMAS DE LA BANDA.
Juan I de Castilla, instituyó esta orden en el año 1380 para honrar la memoria de las mujeres de Plasencia durante el sitio de esta plaza por los ingleses, cuyo admirable valor y ayuda contribuyeron en mucho para rechazar, con notable pérdida de hombres y material bélico, a los sitiadores. Esta orden, que fue especialmente destinada para damas, fue unida más tarde a la de Caballeros de la Banda.
ORDEN DE LA CABEZA DE MUERTO.
Esta orden fue fundada en 1652 por Silvio-Nimrod, duque de Wirtemberg, para damas y caballeros. Declarándose el duque gran maestre de la misma, y eligiendo a su madre, Sofía Magdalena, duquesa de Lignitz y de Brieg, gran priora. Con la muerte de su fundador y gran maestre, cayó en desuso esta orden. Más tarde, Luisa Isabel, nieta del gran maestre y fundador de la misma, la restableció en el año 1709, destinándola únicamente para la confesión de Damas, con la precisa condición de que una princesa de la casa de Wirtemberg fuera siempre priora. Según los estatutos de esta orden, no era de absoluta prioridad ser persona ilustre para su admisión en ella, pues sólo contemplaban una vida ejemplar y libre de todo vicio. Estaba prohibido a las ocupantes de dicha orden el juego, la asistencia a fiestas públicas y el uso de trajes magníficos.
Todos los años se celebraba capítulo general, y en él eran multadas aquellas damas que habían contravenido los preceptos de la regla. El dinero recogido de las multas se depositaba en una caja para distribuirlo después entre los pobres el día del Viernes Santo. La divisa de la orden era una cabeza de calavera que en su contorno tenía el siguiente lema: «Memento mori», y pendía de ella un lazo negro de seda.
ORDEN DEL AMARANTA.
La reina Cristina de Suecia, queriendo perpetuar la memoria del triunfo de la creencia ortodoxa sobre la de los luteranos, instituyó esta orden en el año 1653, concediendo su collar a varios caballeros y damas de su corte que estuvieran dispuestos a abandonar el error y las doctrinas de Lutero. La divisa de esta orden consistía en una joya de diamantes con dos “AA”, de oro y contrapuestas, dentro de una corona de laurel atada con una cinta blanca, en la cual estaba bordado de oro la siguiente inscripción: «Dolce nella memoria». Poco tiempo después de haber sido constituida fue olvidada por su propia fundadora y desapareció completamente a la muerte de ésta.
ORDEN DE LAS DAMAS ESCLAVAS DE LA VIRTUD.
Leonor de Gonzaga, viuda del emperador de Alemania Fernando III, a fin de que renaciese la piedad en su corte, instituyó en el año 1662 la orden de caballería llamada de las «Damas esclavas de la virtud», declarándose gran priora de la misma y prefijando el número de treinta las profesas que la podían componer. Su divisa era un sol de oro, rodeado de una corona de laurel con el epígrafe siguiente: «Sola triumphat ubique»
ORDEN DE LAS DAMAS PARA HONRAR LA CRUZ.
Esta orden de caballería fue creada por la propia emperatriz Leonor de Gonzaga en el año 1668, después del incendio del palacio imperial, cuyas llamas, que todo lo destruyeron, habían respetado sólo un crucifijo de oro que contenía un lignun crucis. Las damas de esta orden llevaban por divisa, al lado izquierdo de su cuerpo, una cinta negra, de la cual pendía una cruz potenzada (en forma de T) de oro, terminando sus cuatro brazos, que estaban rodeados por cuatro águilas imperiales, en una estrella de plata. Y sobre el crucifijo dos troncos puestos en cruz con las palabras: «Salus et gloria».
ORDEN DEL AMOR AL PRÓJIMO.
Esta orden fue establecida en Suecia en el año 1708 por la emperatriz Elizabeth Cristina. Admitía tanto a hombres como a mujeres para recompensar su fidelidad y adhesión a la soberana. Pero fue olvidada poco tiempo después de haberse constituido sin que tuviera nunca mucha importancia. La divisa de esta orden era una cruz de oro de ocho puntas, esmaltada en blanco, con una cinta encarnada y la siguiente inscripción: «Amor proximi».
ORDEN DE DAMAS NOBLES DE MARÍA LUISA.
Carlos IV, rey de España, fundó esta orden el día 19 de marzo del año 1792, y fue destinada para recompensar a las damas nobles que por sus servicios, pruebas de adhesión a la familia real, y por sus virtudes, se hicieran acreedoras de ella. En virtud de los estatutos debían obligarse estas damas a visitar una vez cada mes los hospitales públicos de mujeres, casas de asilo y beneficencia. Y celebrar todos los años una misa para el descanso del alma de las damas de la orden ya fallecidas. Esta orden estaba bajo la protección de San Fernando, y la reina de España ejercía la dignidad de ser la gran maestre. El documento de constitución dice lo siguiente: «Para que la reina, mi amada esposa, tenga un modo más de mostrar su benevolencia a las personas nobles de su sexo que se distinguieron por sus servicios, prendas y calidades, hemos acordado establecer y fundar una orden de damas nobles, cuya denominación sea: «Real orden de la Reina María Luisa», y nombrará la reina las damas que hayan de componerla.
Tendrá la orden por patrono y protector a nuestro glorioso progenitor San Fernando, teniendo todas las damas por obligación piadosa de su instituto la de visitar una vez cada mes alguno de los hospitales públicos de mujeres, u otros establecimientos públicos o casas de piedad, o asilos de éstas, y la de oír y hacer celebrar una misa por cada una de las damas de la orden que fallezcan. »Las damas usaran una banda blanca ancha, morada, con una lista del tercio de su anchura, blanca en el centro, que colocarán desde el hombro derecho al costado izquierdo.
La cruz es de oro, de cuatro brazos con ocho puntas que rematan en pequeños globos. Los cantones son de esmalte morado, y el campo blanco. En medio un óvalo de esmalte blanco con bordura morada, y en su centro la imagen de San Fernando. Esta cruz tiene los brazos alterados con castillos y leones de oro, y montada de una corona de laurel. El reverso lo forma un óvalo de esmalte blanco, en cuyo centro tiene la frase de “María Luisa”, y en una bordura la inscripción: “Real orden de la reina María Luisa”». Puedo deciros, mis queridos lectores y lectoras, que han existido más ordenes mixtas y eminentemente femeninas, pero si siguiera enumerándolas caeríamos en el peligro de que os llegaseis a cansar. Valgan pues las que he enumerado para darnos cuenta que a pesar de que muchas de las ordenes femeninas que existieron en la historia fueron siempre fundadas por intereses masculinos, no dejan de mostrarnos que las mujeres en circunstancias de asedio o de peligro inminente lucharon bravamente junto a los hombres, sin tener instrucción militar ni conocer lar armas, demostrando durante el devenir de la historia que en todo eran y podían ser semejantes a los hombres.
Juan I de Castilla, instituyó esta orden en el año 1380 para honrar la memoria de las mujeres de Plasencia durante el sitio de esta plaza por los ingleses, cuyo admirable valor y ayuda contribuyeron en mucho para rechazar, con notable pérdida de hombres y material bélico, a los sitiadores. Esta orden, que fue especialmente destinada para damas, fue unida más tarde a la de Caballeros de la Banda.
ORDEN DE LA CABEZA DE MUERTO.
Esta orden fue fundada en 1652 por Silvio-Nimrod, duque de Wirtemberg, para damas y caballeros. Declarándose el duque gran maestre de la misma, y eligiendo a su madre, Sofía Magdalena, duquesa de Lignitz y de Brieg, gran priora. Con la muerte de su fundador y gran maestre, cayó en desuso esta orden. Más tarde, Luisa Isabel, nieta del gran maestre y fundador de la misma, la restableció en el año 1709, destinándola únicamente para la confesión de Damas, con la precisa condición de que una princesa de la casa de Wirtemberg fuera siempre priora. Según los estatutos de esta orden, no era de absoluta prioridad ser persona ilustre para su admisión en ella, pues sólo contemplaban una vida ejemplar y libre de todo vicio. Estaba prohibido a las ocupantes de dicha orden el juego, la asistencia a fiestas públicas y el uso de trajes magníficos.
Todos los años se celebraba capítulo general, y en él eran multadas aquellas damas que habían contravenido los preceptos de la regla. El dinero recogido de las multas se depositaba en una caja para distribuirlo después entre los pobres el día del Viernes Santo. La divisa de la orden era una cabeza de calavera que en su contorno tenía el siguiente lema: «Memento mori», y pendía de ella un lazo negro de seda.
ORDEN DEL AMARANTA.
La reina Cristina de Suecia, queriendo perpetuar la memoria del triunfo de la creencia ortodoxa sobre la de los luteranos, instituyó esta orden en el año 1653, concediendo su collar a varios caballeros y damas de su corte que estuvieran dispuestos a abandonar el error y las doctrinas de Lutero. La divisa de esta orden consistía en una joya de diamantes con dos “AA”, de oro y contrapuestas, dentro de una corona de laurel atada con una cinta blanca, en la cual estaba bordado de oro la siguiente inscripción: «Dolce nella memoria». Poco tiempo después de haber sido constituida fue olvidada por su propia fundadora y desapareció completamente a la muerte de ésta.
ORDEN DE LAS DAMAS ESCLAVAS DE LA VIRTUD.
Leonor de Gonzaga, viuda del emperador de Alemania Fernando III, a fin de que renaciese la piedad en su corte, instituyó en el año 1662 la orden de caballería llamada de las «Damas esclavas de la virtud», declarándose gran priora de la misma y prefijando el número de treinta las profesas que la podían componer. Su divisa era un sol de oro, rodeado de una corona de laurel con el epígrafe siguiente: «Sola triumphat ubique»
ORDEN DE LAS DAMAS PARA HONRAR LA CRUZ.
Esta orden de caballería fue creada por la propia emperatriz Leonor de Gonzaga en el año 1668, después del incendio del palacio imperial, cuyas llamas, que todo lo destruyeron, habían respetado sólo un crucifijo de oro que contenía un lignun crucis. Las damas de esta orden llevaban por divisa, al lado izquierdo de su cuerpo, una cinta negra, de la cual pendía una cruz potenzada (en forma de T) de oro, terminando sus cuatro brazos, que estaban rodeados por cuatro águilas imperiales, en una estrella de plata. Y sobre el crucifijo dos troncos puestos en cruz con las palabras: «Salus et gloria».
ORDEN DEL AMOR AL PRÓJIMO.
Esta orden fue establecida en Suecia en el año 1708 por la emperatriz Elizabeth Cristina. Admitía tanto a hombres como a mujeres para recompensar su fidelidad y adhesión a la soberana. Pero fue olvidada poco tiempo después de haberse constituido sin que tuviera nunca mucha importancia. La divisa de esta orden era una cruz de oro de ocho puntas, esmaltada en blanco, con una cinta encarnada y la siguiente inscripción: «Amor proximi».
ORDEN DE DAMAS NOBLES DE MARÍA LUISA.
Carlos IV, rey de España, fundó esta orden el día 19 de marzo del año 1792, y fue destinada para recompensar a las damas nobles que por sus servicios, pruebas de adhesión a la familia real, y por sus virtudes, se hicieran acreedoras de ella. En virtud de los estatutos debían obligarse estas damas a visitar una vez cada mes los hospitales públicos de mujeres, casas de asilo y beneficencia. Y celebrar todos los años una misa para el descanso del alma de las damas de la orden ya fallecidas. Esta orden estaba bajo la protección de San Fernando, y la reina de España ejercía la dignidad de ser la gran maestre. El documento de constitución dice lo siguiente: «Para que la reina, mi amada esposa, tenga un modo más de mostrar su benevolencia a las personas nobles de su sexo que se distinguieron por sus servicios, prendas y calidades, hemos acordado establecer y fundar una orden de damas nobles, cuya denominación sea: «Real orden de la Reina María Luisa», y nombrará la reina las damas que hayan de componerla.
Tendrá la orden por patrono y protector a nuestro glorioso progenitor San Fernando, teniendo todas las damas por obligación piadosa de su instituto la de visitar una vez cada mes alguno de los hospitales públicos de mujeres, u otros establecimientos públicos o casas de piedad, o asilos de éstas, y la de oír y hacer celebrar una misa por cada una de las damas de la orden que fallezcan. »Las damas usaran una banda blanca ancha, morada, con una lista del tercio de su anchura, blanca en el centro, que colocarán desde el hombro derecho al costado izquierdo.
La cruz es de oro, de cuatro brazos con ocho puntas que rematan en pequeños globos. Los cantones son de esmalte morado, y el campo blanco. En medio un óvalo de esmalte blanco con bordura morada, y en su centro la imagen de San Fernando. Esta cruz tiene los brazos alterados con castillos y leones de oro, y montada de una corona de laurel. El reverso lo forma un óvalo de esmalte blanco, en cuyo centro tiene la frase de “María Luisa”, y en una bordura la inscripción: “Real orden de la reina María Luisa”». Puedo deciros, mis queridos lectores y lectoras, que han existido más ordenes mixtas y eminentemente femeninas, pero si siguiera enumerándolas caeríamos en el peligro de que os llegaseis a cansar. Valgan pues las que he enumerado para darnos cuenta que a pesar de que muchas de las ordenes femeninas que existieron en la historia fueron siempre fundadas por intereses masculinos, no dejan de mostrarnos que las mujeres en circunstancias de asedio o de peligro inminente lucharon bravamente junto a los hombres, sin tener instrucción militar ni conocer lar armas, demostrando durante el devenir de la historia que en todo eran y podían ser semejantes a los hombres.
TAMBIÉN HUBO ÓRDENES DE MUJERES Iº
TAMBIÉN HUBO ÓRDENES DE MUJERES
Antonio Galera Gracia
Este artículo está dedicado a Montse Robreño, a Gloria de Válor, a Mari Carmen Pérez y a cuantas damas se convirtieron en metafísicas monjas-guerreras para batallar en silencio contra una sociedad que daba como demostrado y cierto que la mujer había sido creada para ser sumisa en todo al varón, servirle y venerarle, ya que la ignorancia ha de servir y venerar a la inteligencia y a la potestad del hombre, adalid del Universo y señor de todo lo creado.
En mi correo electrónico recibo escritos de personas que me sugieren, me honran, me reprenden o me preguntan sobre múltiples y variados temas. Numerosos han sido ya los que me consultan para saber si en la historia hubo órdenes militares que hubieran sido profesadas por mujeres. Y otros mensajes, aunque hemos de decir que han sido en menor número, para saber si las hubo combinadas, es decir donde la confesión fuese de hombres y de mujeres en igualdad de condiciones. A todos les dije que sí y a cada uno de ellos les mandé una pequeña reseña. Pero he pensado que en un Boletín como éste, cuya comunicación llega ya casi a los cuatro mil suscriptores, puedan haber otras personas que estén interesadas en conocer dichas órdenes.
Así que, sin más tardanza, voy a enumerar por orden de aparición en la vida, las órdenes de esta índole más importantes que existieron en la historia:
ORDEN DE LAS DAMAS DEL HACHA.
Esta orden fue creada en el año 1149 por Ramón Berenguer, conde de Barcelona, en honor de las mujeres de Tortosa que salvaron la ciudad, uniendo sus esfuerzos femeninos a las tropas que la defendían. Gracias al esfuerzo y a la entrega de estas mujeres, las tropas cristianas lograron rechazar el ataque de los moros, que tuvieron que levantar el sitio y huir vergonzosamente. La divisa de esta orden fue un hacha de gules (color rojo) puesta en pal (partición y mueble del escudo) sobre una especia de esclavina.
ORDEN DEL ESPÍRITU SANTO DE MONTPELLIER.
Un caballero de Montpellier, llamado Guy de Guado, hizo edificar en esta ciudad francesa en el año 1195 un hospital destinado para los enfermos y pobres, y lo instaló bajo la advocación de Santa Marta. Hombres y mujeres se asociaron al fundador para ayudarle en su empresa que bien pronto hizo grandes progresos. Este establecimiento sanitario bien organizado y sabiamente administrado, dio resultados muy satisfactorios.
Tanto fue así, que el Papa Inocencio III concibió el proyecto de constituirlo en orden hospitalaria, religiosa y militar. Proyecto que se hizo efectivo gracias a la bula expedida por dicho pontífice el día 23 de abril de 1198, aprobando la fundación hecha por Guy de Guado y dotándola de los correspondientes estatutos con el nombre de «Espíritu santo de Montpellier». Inocencio II, convencido de la utilidad benéfica de esta orden, que se reconocía por la práctica de las buenas obras y por su caridad evangélica, fundó otra de las mismas condiciones y servicios en Italia, dándole el nombre de «Espíritu Santo de Saxia», que pronto se unió a la de Francia.
Durante muchos siglos ambas constituciones prestaron importantes servicios, mas poco a poco fueron cambiando las circunstancias. Hubo agitaciones, se organizaron nuevas órdenes, y la de Francia declinó sensiblemente y quedó un poco a la sombra de la historia. Un decreto del mes de diciembre de 1672 declaró extinguida y suprimida esta orden y ordenó que todos sus bienes y rentas fuesen confiscadas a favor de la orden de San Lázaro de Jerusalén y de la hospitalaria de Nuestra Señora de Monte Carmelo. Este inesperado decreto llenó de consternación a los miembros de la orden, que rehusaron darle cumplimiento y eligieron un gran maestre llamado Coste y se declararon en abierta oposición a las órdenes del monarca. Dos decisiones del consejo de Estado, una en 1689 y otra en 1690, confirmaron el decreto que terminó por exasperar a los miembros de esta orden que volvieron a protestar. En vista de tan obstinada resistencia, la autoridad real, no queriendo proceder mal en este asunto, que tenía muy alarmado tanto al tribunal como a los habitantes de Montpellier, nombró una comisión de magistrados para examinar detenidamente los motivos alegados por los miembros de la orden.
El informe fue favorable a éstos, y con un real decreto de 1693, fueron anulados los anteriores y restablecida la orden del espíritu Santo. Esta victoria adquirida a costa de tantas luchas, discusiones y tribulaciones de toda naturaleza, estuvo muy lejos de producir entre los miembros de la orden, la paz y la unión, que fue turbada con motivo de la elección de otro gran maestre, reinando entre ellos la discordia, y después de vivas y apasionadas discusiones llegó un decreto firmado el día 4 de enero del año 1708, donde se declaraba la orden puramente religiosa, y en consecuencia debía de ser gobernada únicamente por la Iglesia. El Papa Clemente XIII la refundió en la de San Lázaro.
Antonio Galera Gracia
Este artículo está dedicado a Montse Robreño, a Gloria de Válor, a Mari Carmen Pérez y a cuantas damas se convirtieron en metafísicas monjas-guerreras para batallar en silencio contra una sociedad que daba como demostrado y cierto que la mujer había sido creada para ser sumisa en todo al varón, servirle y venerarle, ya que la ignorancia ha de servir y venerar a la inteligencia y a la potestad del hombre, adalid del Universo y señor de todo lo creado.
En mi correo electrónico recibo escritos de personas que me sugieren, me honran, me reprenden o me preguntan sobre múltiples y variados temas. Numerosos han sido ya los que me consultan para saber si en la historia hubo órdenes militares que hubieran sido profesadas por mujeres. Y otros mensajes, aunque hemos de decir que han sido en menor número, para saber si las hubo combinadas, es decir donde la confesión fuese de hombres y de mujeres en igualdad de condiciones. A todos les dije que sí y a cada uno de ellos les mandé una pequeña reseña. Pero he pensado que en un Boletín como éste, cuya comunicación llega ya casi a los cuatro mil suscriptores, puedan haber otras personas que estén interesadas en conocer dichas órdenes.
Así que, sin más tardanza, voy a enumerar por orden de aparición en la vida, las órdenes de esta índole más importantes que existieron en la historia:
ORDEN DE LAS DAMAS DEL HACHA.
Esta orden fue creada en el año 1149 por Ramón Berenguer, conde de Barcelona, en honor de las mujeres de Tortosa que salvaron la ciudad, uniendo sus esfuerzos femeninos a las tropas que la defendían. Gracias al esfuerzo y a la entrega de estas mujeres, las tropas cristianas lograron rechazar el ataque de los moros, que tuvieron que levantar el sitio y huir vergonzosamente. La divisa de esta orden fue un hacha de gules (color rojo) puesta en pal (partición y mueble del escudo) sobre una especia de esclavina.
ORDEN DEL ESPÍRITU SANTO DE MONTPELLIER.
Un caballero de Montpellier, llamado Guy de Guado, hizo edificar en esta ciudad francesa en el año 1195 un hospital destinado para los enfermos y pobres, y lo instaló bajo la advocación de Santa Marta. Hombres y mujeres se asociaron al fundador para ayudarle en su empresa que bien pronto hizo grandes progresos. Este establecimiento sanitario bien organizado y sabiamente administrado, dio resultados muy satisfactorios.
Tanto fue así, que el Papa Inocencio III concibió el proyecto de constituirlo en orden hospitalaria, religiosa y militar. Proyecto que se hizo efectivo gracias a la bula expedida por dicho pontífice el día 23 de abril de 1198, aprobando la fundación hecha por Guy de Guado y dotándola de los correspondientes estatutos con el nombre de «Espíritu santo de Montpellier». Inocencio II, convencido de la utilidad benéfica de esta orden, que se reconocía por la práctica de las buenas obras y por su caridad evangélica, fundó otra de las mismas condiciones y servicios en Italia, dándole el nombre de «Espíritu Santo de Saxia», que pronto se unió a la de Francia.
Durante muchos siglos ambas constituciones prestaron importantes servicios, mas poco a poco fueron cambiando las circunstancias. Hubo agitaciones, se organizaron nuevas órdenes, y la de Francia declinó sensiblemente y quedó un poco a la sombra de la historia. Un decreto del mes de diciembre de 1672 declaró extinguida y suprimida esta orden y ordenó que todos sus bienes y rentas fuesen confiscadas a favor de la orden de San Lázaro de Jerusalén y de la hospitalaria de Nuestra Señora de Monte Carmelo. Este inesperado decreto llenó de consternación a los miembros de la orden, que rehusaron darle cumplimiento y eligieron un gran maestre llamado Coste y se declararon en abierta oposición a las órdenes del monarca. Dos decisiones del consejo de Estado, una en 1689 y otra en 1690, confirmaron el decreto que terminó por exasperar a los miembros de esta orden que volvieron a protestar. En vista de tan obstinada resistencia, la autoridad real, no queriendo proceder mal en este asunto, que tenía muy alarmado tanto al tribunal como a los habitantes de Montpellier, nombró una comisión de magistrados para examinar detenidamente los motivos alegados por los miembros de la orden.
El informe fue favorable a éstos, y con un real decreto de 1693, fueron anulados los anteriores y restablecida la orden del espíritu Santo. Esta victoria adquirida a costa de tantas luchas, discusiones y tribulaciones de toda naturaleza, estuvo muy lejos de producir entre los miembros de la orden, la paz y la unión, que fue turbada con motivo de la elección de otro gran maestre, reinando entre ellos la discordia, y después de vivas y apasionadas discusiones llegó un decreto firmado el día 4 de enero del año 1708, donde se declaraba la orden puramente religiosa, y en consecuencia debía de ser gobernada únicamente por la Iglesia. El Papa Clemente XIII la refundió en la de San Lázaro.
LA IGLESIA OCTOGONAL IIº
LA IGLESIA OCTOGONAL DE TORRES DEL RÍO: ¿CENTRO DE INICIACIÓN TEMPLARIA? ll
Carmen Pugliese
La Torre
Amén de la linterna, otro elemento arquitectónico que atrae la atención es la torre, que se alza al lado oeste del edificio. ¿Cuál su función? Seguramente no servía solo para subir a encender el fuego: su destino con fines defensivos se excluye enseguida por las mismas razones que no permiten a la Linterna ser faro y el acceso al techado hubiera podido solucionarse utilizando una elemental rampa de madera cuando fuese necesario, sin tener que construir una compleja escalera de caracol en piedra. Se accede a la escalera por una exigua apertura protegida actualmente por una reja, justo enfrente al altar. Subiendo los peldaños triangulares, otra particularidad interesante que estimula a buscar respuestas es constituida por los tres nichos que se abren a cada vuelta de la espiral: él del primer nivel es el más sencillo, casi tosco.
El segundo presenta una mayor decoración, y luce una pequeña y esbelta columna y en el ultimo donde hay espacio suficiente para dos personas, apreciamos un minúsculo capitel con piñas, símbolo de inmortalidad. Puede tomar terreno la hipótesis de la permanencia de los nuevos adeptos por tres días y tres noches en la torre, a cada uno de los niveles, (así como el Cristo estuvo tres días y tres noches en el Sepulcro antes de su Resurrección), subiendo hasta el ultimo, cercano a la Linterna donde se encendía el fuego, cuya luz anunciaba la “muerte iniciática” del discípulo. La primera noche transcurría en la oquedad más baja, como una semilla en el silencio y la oscuridad, los ritmos vitales reducidos al mínimo, para luego seguir subiendo al nivel sucesivo, envueltos por el sarcófago de piedra, y continuar la incubación reviviendo el proceso de gestación de todos los seres que se preparan a la vida. Las dimensiones de los dos primeros nichos propician una postura encogida, casi fetal para el neófito que, alcanzada la última meta de su estancia termina en la cámara iniciatica que le acerca a la Luz.
Se cumple el re-birthing, él volver a nacer a una nueva Vida. Entrando como nuevo miembro en la Orden, el discípulo avanzaba en su Camino grálico y adquiría, entre otras cosas, el Conocimiento superior, la Sabiduría, el Equilibrio que se basa sobre el discernimiento entre los Opuestos, la luz y las tinieblas, el divino y lo terrenal, sobre el entendimiento de la imposibilidad de existencia del uno sin el otro y de la inexistencia de una clara línea de demarcación entre los dos. El Tao. La compenetración del yin y del yang para interpretar al Universo y alcanzar el Conocimiento que lleva más allá del bien y del mal y que no está, ni puede estar, al alcance de todos.
Las Columnas
Los dos capiteles situados a lado del altar expresan magníficamente este concepto de la Dualidad, tan caro a los Templarios y a los alquimistas. En él de la izquierda destaca una admirable Deposición de la Cruz: Entre las figuras que componen la escena, se puede apreciar una mujer apoyando la mano en la mejilla, en la postura de aflicción típica de la iconografía bizantina, casi seguramente la Virgen Dolorosa, e individuamos supuestamente entre los hombres, que parecen “tirar” del Cuerpo del Salvador como para quedarse con una chispa de Divinidad, Nicodemo y José de Arimatea, él que lleva la copa, el sagrado Grial, para recoger la sangre real del Cristo, aquí representado efectivamente con corona regia, (la misma que refulge en la cabeza del magnífico Crucificado en madera, único adorno del ábside) y la escrita IHS (Iesus Hombre Santo) en vez del tradicional INRI. En Ponferrada, otro importante enclave templario en el Camino de Santiago, se puede admirar una talla muy parecida a la torresana. En el capitel de la derecha los Ángeles del Señor aparecen a unas mujeres, las tres Marías que se acercan al Sepulcro de piedra encontrándolo ya vacío y con la lápida levantada.
Dos de las mujeres llevan en las manos sendas copas, quizás con los ungüentos. Las copas, símbolo del Conocimiento y del Saber aparecen llevadas por un hombre y por unas mujeres, por manos femeninas y manos masculinas, coronando las dos columnas, ¿Jakin y Boas del templo de Jerusalén?, que sujetan el velo del Conocimiento y que en el Tarot se representan a lado de la Gran Sacerdotisa. Para comprender y penetrar la realidad, hay que contar con nuestra parte “femenina”, yin, (la intuición, la sensibilidad, la emotividad) y con la parte “masculina”, yang (la lógica, la razón, la coherencia), hay que activar el hemisferio derecho e izquierdo de nuestro cerebro. Los mismos ordenadores, expresión contemporánea del conocimiento y de la comunicación, fundamentan todo su sistema de funcionamiento sobre el 0 y el 1.
Torres del Río y Eunate Observamos, y no parece ser resultado de casualidad, que existe una cierta complementariedad entre las dos iglesias octogonales navarras. Ambas evidencian planta octogonal, pero en Eunate el octógono es irregular, mientras que el polígono que diseña la base de la Iglesia de Torres es casi perfecto. Solo una puerta da acceso al Santo Sepulcro y está situada al sur, el lado de la luz: Eunate tiene dos puertas: Actualmente entramos por el oeste, más la portada principal, que presenta el celebre arco simétrico al de la cercana iglesia de Olcoz, se abre hacía el norte, la parte más oscura y fría, donde es muy poco frecuente encontrar entradas, y menos en templos románicos de dimensiones reducidas.
El cuerpo del templete de Torres es decididamente recogido, compacto y se eleva con armonía hacía arriba. La total apertura de sus “cien puertas” caracteriza el volumen estructural de Eunate, cuyo desarrollo arquitectónico es esencialmente horizontal. La Virgen de Santa María de Eunate es el objeto de devoción en una y el Cristo del Santo Sepulcro se venera desde poco después de su inauguración en la otra. Características señaladamente “femeninas” y “masculinas”, (yin e yang) marcan el perfil de estos dos singulares edificios sagrados, diferenciándolos en su semejanza.
¿Nos encontramos tal vez con la alusión a un templo solar y un templo lunar?
Carmen Pugliese
La Torre
Amén de la linterna, otro elemento arquitectónico que atrae la atención es la torre, que se alza al lado oeste del edificio. ¿Cuál su función? Seguramente no servía solo para subir a encender el fuego: su destino con fines defensivos se excluye enseguida por las mismas razones que no permiten a la Linterna ser faro y el acceso al techado hubiera podido solucionarse utilizando una elemental rampa de madera cuando fuese necesario, sin tener que construir una compleja escalera de caracol en piedra. Se accede a la escalera por una exigua apertura protegida actualmente por una reja, justo enfrente al altar. Subiendo los peldaños triangulares, otra particularidad interesante que estimula a buscar respuestas es constituida por los tres nichos que se abren a cada vuelta de la espiral: él del primer nivel es el más sencillo, casi tosco.
El segundo presenta una mayor decoración, y luce una pequeña y esbelta columna y en el ultimo donde hay espacio suficiente para dos personas, apreciamos un minúsculo capitel con piñas, símbolo de inmortalidad. Puede tomar terreno la hipótesis de la permanencia de los nuevos adeptos por tres días y tres noches en la torre, a cada uno de los niveles, (así como el Cristo estuvo tres días y tres noches en el Sepulcro antes de su Resurrección), subiendo hasta el ultimo, cercano a la Linterna donde se encendía el fuego, cuya luz anunciaba la “muerte iniciática” del discípulo. La primera noche transcurría en la oquedad más baja, como una semilla en el silencio y la oscuridad, los ritmos vitales reducidos al mínimo, para luego seguir subiendo al nivel sucesivo, envueltos por el sarcófago de piedra, y continuar la incubación reviviendo el proceso de gestación de todos los seres que se preparan a la vida. Las dimensiones de los dos primeros nichos propician una postura encogida, casi fetal para el neófito que, alcanzada la última meta de su estancia termina en la cámara iniciatica que le acerca a la Luz.
Se cumple el re-birthing, él volver a nacer a una nueva Vida. Entrando como nuevo miembro en la Orden, el discípulo avanzaba en su Camino grálico y adquiría, entre otras cosas, el Conocimiento superior, la Sabiduría, el Equilibrio que se basa sobre el discernimiento entre los Opuestos, la luz y las tinieblas, el divino y lo terrenal, sobre el entendimiento de la imposibilidad de existencia del uno sin el otro y de la inexistencia de una clara línea de demarcación entre los dos. El Tao. La compenetración del yin y del yang para interpretar al Universo y alcanzar el Conocimiento que lleva más allá del bien y del mal y que no está, ni puede estar, al alcance de todos.
Las Columnas
Los dos capiteles situados a lado del altar expresan magníficamente este concepto de la Dualidad, tan caro a los Templarios y a los alquimistas. En él de la izquierda destaca una admirable Deposición de la Cruz: Entre las figuras que componen la escena, se puede apreciar una mujer apoyando la mano en la mejilla, en la postura de aflicción típica de la iconografía bizantina, casi seguramente la Virgen Dolorosa, e individuamos supuestamente entre los hombres, que parecen “tirar” del Cuerpo del Salvador como para quedarse con una chispa de Divinidad, Nicodemo y José de Arimatea, él que lleva la copa, el sagrado Grial, para recoger la sangre real del Cristo, aquí representado efectivamente con corona regia, (la misma que refulge en la cabeza del magnífico Crucificado en madera, único adorno del ábside) y la escrita IHS (Iesus Hombre Santo) en vez del tradicional INRI. En Ponferrada, otro importante enclave templario en el Camino de Santiago, se puede admirar una talla muy parecida a la torresana. En el capitel de la derecha los Ángeles del Señor aparecen a unas mujeres, las tres Marías que se acercan al Sepulcro de piedra encontrándolo ya vacío y con la lápida levantada.
Dos de las mujeres llevan en las manos sendas copas, quizás con los ungüentos. Las copas, símbolo del Conocimiento y del Saber aparecen llevadas por un hombre y por unas mujeres, por manos femeninas y manos masculinas, coronando las dos columnas, ¿Jakin y Boas del templo de Jerusalén?, que sujetan el velo del Conocimiento y que en el Tarot se representan a lado de la Gran Sacerdotisa. Para comprender y penetrar la realidad, hay que contar con nuestra parte “femenina”, yin, (la intuición, la sensibilidad, la emotividad) y con la parte “masculina”, yang (la lógica, la razón, la coherencia), hay que activar el hemisferio derecho e izquierdo de nuestro cerebro. Los mismos ordenadores, expresión contemporánea del conocimiento y de la comunicación, fundamentan todo su sistema de funcionamiento sobre el 0 y el 1.
Torres del Río y Eunate Observamos, y no parece ser resultado de casualidad, que existe una cierta complementariedad entre las dos iglesias octogonales navarras. Ambas evidencian planta octogonal, pero en Eunate el octógono es irregular, mientras que el polígono que diseña la base de la Iglesia de Torres es casi perfecto. Solo una puerta da acceso al Santo Sepulcro y está situada al sur, el lado de la luz: Eunate tiene dos puertas: Actualmente entramos por el oeste, más la portada principal, que presenta el celebre arco simétrico al de la cercana iglesia de Olcoz, se abre hacía el norte, la parte más oscura y fría, donde es muy poco frecuente encontrar entradas, y menos en templos románicos de dimensiones reducidas.
El cuerpo del templete de Torres es decididamente recogido, compacto y se eleva con armonía hacía arriba. La total apertura de sus “cien puertas” caracteriza el volumen estructural de Eunate, cuyo desarrollo arquitectónico es esencialmente horizontal. La Virgen de Santa María de Eunate es el objeto de devoción en una y el Cristo del Santo Sepulcro se venera desde poco después de su inauguración en la otra. Características señaladamente “femeninas” y “masculinas”, (yin e yang) marcan el perfil de estos dos singulares edificios sagrados, diferenciándolos en su semejanza.
¿Nos encontramos tal vez con la alusión a un templo solar y un templo lunar?
AL IGLESIA OCTOGONAL Iº
Carmen Pugliese
¿Construida para los Templarios?
El simple hecho de que surjan estos interrogativos ya es indicio de que la Iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río, en pleno Camino de Santiago, está de alguna manera relacionada con la Orden del Temple. Esta preciosa capilla, uno de los templos más singulares y enigmáticos del románico europeo, emana un fascino especial y envuelve al visitante con el denso misterio de las historias y leyendas que le rodean.
Los aspectos del enigmático edificio que más atraen la atención son tres: la peculiar planta, de forma octogonal, la función o funciones que desarrollaba la construcción y la identidad de sus constructores y dueños. En la península ibérica contamos con muy pocas iglesias cuya planta no refleja la clásica cruz latina: dos de ellas, ambas octogonales, se encuentran en la Ruta Jacobea Navarra y otra, la Iglesia de la Vera Cruz, también con planta poligonal y relacionada con las dos primeras, se ubica en las afueras de Segovia. Nada se debe al azar: la figura especial de estos templos y sus elementos arquitectónicos no son fruto de un mero capricho estético, sino la respuesta a unas exigencias precisas.
La Iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río, supuestamente la más antigua entre las tres, presenta una dimensión bastante reducida: la sensación que transmite no es de una parroquia destinada a reunir toda una comunidad de fieles, mas de un lugar para pocos elegidos … de una capilla donde celebrar ceremonias más reducidas, intimas o secretas, austeras y solemnes a la vez. La cúpula mudéjar, tan parecida a la del mirhab de la mezquita de Córdoba, proporciona una fuerte sensación de elevación hacia el Divino, típica de las construcciones góticas y más bien rara en la arquitectura románica. Incluso como caja acústica consigue transmitir unos efectos sonoros inesperados en un espacio tan ceñido.
Pero ¿Quién participaba en estas ceremonias? oficiadas en la capilla octogonal ¿Cuál era su finalidad? ¿Cómo se desarrollaban? Y sobre todo … ¿porqué en este templo tan especial? Las piedras hablan a quien sabe escucharlas con respeto; a través de ellas los maestros canteros que las labraron transmiten sus secretos. La nota más distintiva, la primera clave que recibimos, estriba en el simbolismo del número ocho, aquí doblemente acentuado no solo por el octógono que constituye la planta, mas también recalcado en el diseño formado por el ábside y la torre, que encontrándose diametralmente opuestos en el eje este – oeste, dan origen, si observados desde arriba, a un ocho tumbado, cuyo punto central coincide con el centro de la Iglesia. En efecto, este ocho tumbado, símbolo matemático del infinito, resalta el concepto de continuidad de la vida, del devenir cíclico y del sentido de la palingénesis como superación de la Muerte. El tema central de la construcción, el mensaje más importante que el Templo transmite, es la concepción de la Muerte como Puerta entre dos realidades: La Muerte interpretada en su sentido más sublime, como punto de Inicio y de Fin al mismo tiempo, síntesis del Alfa y Omega.
Astrológicamente esta imagen es encarnada por Escorpio, octavo signo zodiacal, que corresponde al periodo otoñal, cuando la Naturaleza parece morir: los árboles pierden sus hojas, la luz disminuye, el frío bloquea los ritmos vitales. Pero todo volverá a la vida, renaciendo en el ciclo infinito de las estaciones. En el marco del número ocho se celebraban las ceremonias dentro de esta Iglesia, cuyo nombre “del Santo Sepulcro” trae a la mente la Muerte y Resurrección de Nuestro Señor, muerte en la vida terrena para iniciar, después de la Resurrección, el Camino en la Luz Eterna. Estas premisas afianzan la hipótesis de que los pocos elegidos que oficiaban los rituales en la pequeña capilla eran “iniciadores e iniciados”, maestros y discípulos y que allí tenían lugar los ritos de acogida de nuevos miembros en el seno de la Orden. Estos miembros “morían” simbólicamente en la que representaba su vida como laicos y “renacían” en el hábito de religiosos, monjes soldados defensores del Santo Sepulcro o de la Sagrada Ruta Jacobea, adquiriendo supuestamente un nuevo nombre. El nuevo nombre suele asignarse sólitamente durante una ceremonia de análogo sentido, la del bautismo, ritual iniciático con el cual el pecador, descendiente de Adán, se purifica y empieza una nueva vida como Cristiano, mondado de la mancha del pecado original.
No es un caso que numerosos bautisterios o pilas bautismales tengan planta octogonal. La Linterna de los Muertos Justo encima de la cúpula de la Iglesia, se eleva la denominada Linterna, que culmina el edificio y repite a escala más reducidas las mismas formas y proporciones de la Iglesia. Entre la varias insensateces que se han divulgado sobre la función de esta construcción, la más absurda es la de calificarla como “Faro” para alumbrar el Camino a los peregrinos o también de capilla funeraria (El pasaje Linterna de los Muertos – Capilla Funeraria es hasta demasiado fácil). En publicaciones recientes acerca de la función de la Linterna, se pueden encontrar afirmaciones tan firmes, como: “Su uso como faro, donde ardía toda la noche el fuego para orientar a los viajeros, parece incuestionable”. No cabe duda de que la imagen del peregrino perdido en la tormenta y envuelto en las nieblas peligrosas auxiliado por la luz del potente Faro que lo reconduce en el Camino correcto tiene un matiz romántico, pero si nos dejamos guiar por el faro de la lógica comprenderemos enseguida la absurdidad de esta atribución. El viajero que llega a Torres del Río, desde cualquier vía, y especialmente por el Camino de Santiago, consigue avistar la Iglesia solo cuando está a unos pocos centenares de metros de ella, porque el edificio su ubica en el fondo de una amplia hondonada, corazón del regazo que acoge el entero poblado. No tendría sentido alguno, y menos en el siglo XII, levantar un Faro donde nadie pueda verlo y, además, teniendo la elevada colina de Sansol a lado.
Es más: alimentar el fuego en la linterna hubiera sido empresa sumamente onerosa y ardua, especialmente en los días de viento o lluvia que hubieran apagado enseguida el alumbre, y tampoco subir continuamente leña pasando por la angosta escalera de caracol y por el peligroso techo era tarea que tuviese sentido. Tampoco hay otros ejemplos de faros o estructuras semejantes a lo largo del Camino a Compostela: la orientación de los peregrinos solía realizarse con medios sonoros: campanas, como en el caso de Roncesvalles. Respecto a su destino como Capilla funeraria, es cierto que en los Anales de Navarra se hace mención de una donación al abad de Irache de un monasterio en Torres, en cuyo cementerio se encontraron, durante excavaciones “ … cuerpos vestidos con telas de seda y cintos con los hierros dorados …”.
Sin embargo, es muy probable que el monasterio citado no corresponda a la Iglesia del Sepulcro, por haber sido donado en el año 1100, mientras que la época de construcción del templo octogonal suele fecharse alrededor de 1160, 1170. La donación ataña supuestamente a otro edificio, el ya desaparecido monasterio benedictino de la Redonda, floreciente en el siglo VIII, y posteriormente abandonado en consecuencia de las correrías sarracenas, como recita una sencilla placa en el lugar. El nombre del monasterio era debido a la forma circular de su planta y nos sugiere que la inclinación hacía un modelo arquitectónico distinto, en Torres del Río es precedente a la construcción del Sepulcro. Este detalle aumenta el misterio y los interrogativos: ¿por qué la planta redonda? ¿Tal vez se edificó encima de un castro celta o sobre un asentamiento godo? Las características del único vestigio que queda del monasterio, una cruz pétrea de perfil celta, nos llevan a suponer unas conexiones entre los Benedictinos de la Redonda y elementos de la cultura celtibera, cosa que no es de extrañar en aquella época de temprano cristianismo. Conexiones con esta cultura, como es sabido, las tenía también San Bernardo, el “ideólogo” de los Pobres Caballeros de Cristo, luego denominados Templarios. Otro interesante indicio alimenta la hipótesis de la presencia templaria en la iglesia del Santo Sepulcro. A causa de las frecuentes correrías sarracenas, los religiosos benedictinos abandonaron su sede poco defendible en Torres del Río alrededor del año 1100, y se trasladaron parte en el monasterio de Irache y parte en Logroño, donde fundaron la Basílica de la Redonda, homónima al monasterio de su procedencia.
En la segunda mitad del siglo XII la presencia de los árabes en la península era todavía peligrosa y la lógica nos sugiere que, si se construye un templo en el mismo emplazamiento que había sido abandonado medio siglo antes por razones de seguridad, es oportuno que haya una presencia militar enfocada a la protección de canteros y albañiles en un primer momento y de religiosos y peregrinos de paso después. Contrariamente a los benedictinos los pobres caballeros de Cristo eran monjes soldados y amalgamaban perfectamente las tareas de atención espiritual y de defensa de la morada.
Volviendo a la función de la Linterna de los Muertos, es posible que en particulares ocasiones, por ejemplo como coronamiento de las ceremonias de admisión de nuevos discípulos, se encendiese para significar la Muerte de alguien, pero no como fallecimiento en sentido físico, sino simbólico: la Muerte iniciática que abre el Camino a un nivel superior de Vida. ¿Cómo se preparaban los Caballeros para la ceremonia de admisión?
¿Construida para los Templarios?
El simple hecho de que surjan estos interrogativos ya es indicio de que la Iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río, en pleno Camino de Santiago, está de alguna manera relacionada con la Orden del Temple. Esta preciosa capilla, uno de los templos más singulares y enigmáticos del románico europeo, emana un fascino especial y envuelve al visitante con el denso misterio de las historias y leyendas que le rodean.
Los aspectos del enigmático edificio que más atraen la atención son tres: la peculiar planta, de forma octogonal, la función o funciones que desarrollaba la construcción y la identidad de sus constructores y dueños. En la península ibérica contamos con muy pocas iglesias cuya planta no refleja la clásica cruz latina: dos de ellas, ambas octogonales, se encuentran en la Ruta Jacobea Navarra y otra, la Iglesia de la Vera Cruz, también con planta poligonal y relacionada con las dos primeras, se ubica en las afueras de Segovia. Nada se debe al azar: la figura especial de estos templos y sus elementos arquitectónicos no son fruto de un mero capricho estético, sino la respuesta a unas exigencias precisas.
La Iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río, supuestamente la más antigua entre las tres, presenta una dimensión bastante reducida: la sensación que transmite no es de una parroquia destinada a reunir toda una comunidad de fieles, mas de un lugar para pocos elegidos … de una capilla donde celebrar ceremonias más reducidas, intimas o secretas, austeras y solemnes a la vez. La cúpula mudéjar, tan parecida a la del mirhab de la mezquita de Córdoba, proporciona una fuerte sensación de elevación hacia el Divino, típica de las construcciones góticas y más bien rara en la arquitectura románica. Incluso como caja acústica consigue transmitir unos efectos sonoros inesperados en un espacio tan ceñido.
Pero ¿Quién participaba en estas ceremonias? oficiadas en la capilla octogonal ¿Cuál era su finalidad? ¿Cómo se desarrollaban? Y sobre todo … ¿porqué en este templo tan especial? Las piedras hablan a quien sabe escucharlas con respeto; a través de ellas los maestros canteros que las labraron transmiten sus secretos. La nota más distintiva, la primera clave que recibimos, estriba en el simbolismo del número ocho, aquí doblemente acentuado no solo por el octógono que constituye la planta, mas también recalcado en el diseño formado por el ábside y la torre, que encontrándose diametralmente opuestos en el eje este – oeste, dan origen, si observados desde arriba, a un ocho tumbado, cuyo punto central coincide con el centro de la Iglesia. En efecto, este ocho tumbado, símbolo matemático del infinito, resalta el concepto de continuidad de la vida, del devenir cíclico y del sentido de la palingénesis como superación de la Muerte. El tema central de la construcción, el mensaje más importante que el Templo transmite, es la concepción de la Muerte como Puerta entre dos realidades: La Muerte interpretada en su sentido más sublime, como punto de Inicio y de Fin al mismo tiempo, síntesis del Alfa y Omega.
Astrológicamente esta imagen es encarnada por Escorpio, octavo signo zodiacal, que corresponde al periodo otoñal, cuando la Naturaleza parece morir: los árboles pierden sus hojas, la luz disminuye, el frío bloquea los ritmos vitales. Pero todo volverá a la vida, renaciendo en el ciclo infinito de las estaciones. En el marco del número ocho se celebraban las ceremonias dentro de esta Iglesia, cuyo nombre “del Santo Sepulcro” trae a la mente la Muerte y Resurrección de Nuestro Señor, muerte en la vida terrena para iniciar, después de la Resurrección, el Camino en la Luz Eterna. Estas premisas afianzan la hipótesis de que los pocos elegidos que oficiaban los rituales en la pequeña capilla eran “iniciadores e iniciados”, maestros y discípulos y que allí tenían lugar los ritos de acogida de nuevos miembros en el seno de la Orden. Estos miembros “morían” simbólicamente en la que representaba su vida como laicos y “renacían” en el hábito de religiosos, monjes soldados defensores del Santo Sepulcro o de la Sagrada Ruta Jacobea, adquiriendo supuestamente un nuevo nombre. El nuevo nombre suele asignarse sólitamente durante una ceremonia de análogo sentido, la del bautismo, ritual iniciático con el cual el pecador, descendiente de Adán, se purifica y empieza una nueva vida como Cristiano, mondado de la mancha del pecado original.
No es un caso que numerosos bautisterios o pilas bautismales tengan planta octogonal. La Linterna de los Muertos Justo encima de la cúpula de la Iglesia, se eleva la denominada Linterna, que culmina el edificio y repite a escala más reducidas las mismas formas y proporciones de la Iglesia. Entre la varias insensateces que se han divulgado sobre la función de esta construcción, la más absurda es la de calificarla como “Faro” para alumbrar el Camino a los peregrinos o también de capilla funeraria (El pasaje Linterna de los Muertos – Capilla Funeraria es hasta demasiado fácil). En publicaciones recientes acerca de la función de la Linterna, se pueden encontrar afirmaciones tan firmes, como: “Su uso como faro, donde ardía toda la noche el fuego para orientar a los viajeros, parece incuestionable”. No cabe duda de que la imagen del peregrino perdido en la tormenta y envuelto en las nieblas peligrosas auxiliado por la luz del potente Faro que lo reconduce en el Camino correcto tiene un matiz romántico, pero si nos dejamos guiar por el faro de la lógica comprenderemos enseguida la absurdidad de esta atribución. El viajero que llega a Torres del Río, desde cualquier vía, y especialmente por el Camino de Santiago, consigue avistar la Iglesia solo cuando está a unos pocos centenares de metros de ella, porque el edificio su ubica en el fondo de una amplia hondonada, corazón del regazo que acoge el entero poblado. No tendría sentido alguno, y menos en el siglo XII, levantar un Faro donde nadie pueda verlo y, además, teniendo la elevada colina de Sansol a lado.
Es más: alimentar el fuego en la linterna hubiera sido empresa sumamente onerosa y ardua, especialmente en los días de viento o lluvia que hubieran apagado enseguida el alumbre, y tampoco subir continuamente leña pasando por la angosta escalera de caracol y por el peligroso techo era tarea que tuviese sentido. Tampoco hay otros ejemplos de faros o estructuras semejantes a lo largo del Camino a Compostela: la orientación de los peregrinos solía realizarse con medios sonoros: campanas, como en el caso de Roncesvalles. Respecto a su destino como Capilla funeraria, es cierto que en los Anales de Navarra se hace mención de una donación al abad de Irache de un monasterio en Torres, en cuyo cementerio se encontraron, durante excavaciones “ … cuerpos vestidos con telas de seda y cintos con los hierros dorados …”.
Sin embargo, es muy probable que el monasterio citado no corresponda a la Iglesia del Sepulcro, por haber sido donado en el año 1100, mientras que la época de construcción del templo octogonal suele fecharse alrededor de 1160, 1170. La donación ataña supuestamente a otro edificio, el ya desaparecido monasterio benedictino de la Redonda, floreciente en el siglo VIII, y posteriormente abandonado en consecuencia de las correrías sarracenas, como recita una sencilla placa en el lugar. El nombre del monasterio era debido a la forma circular de su planta y nos sugiere que la inclinación hacía un modelo arquitectónico distinto, en Torres del Río es precedente a la construcción del Sepulcro. Este detalle aumenta el misterio y los interrogativos: ¿por qué la planta redonda? ¿Tal vez se edificó encima de un castro celta o sobre un asentamiento godo? Las características del único vestigio que queda del monasterio, una cruz pétrea de perfil celta, nos llevan a suponer unas conexiones entre los Benedictinos de la Redonda y elementos de la cultura celtibera, cosa que no es de extrañar en aquella época de temprano cristianismo. Conexiones con esta cultura, como es sabido, las tenía también San Bernardo, el “ideólogo” de los Pobres Caballeros de Cristo, luego denominados Templarios. Otro interesante indicio alimenta la hipótesis de la presencia templaria en la iglesia del Santo Sepulcro. A causa de las frecuentes correrías sarracenas, los religiosos benedictinos abandonaron su sede poco defendible en Torres del Río alrededor del año 1100, y se trasladaron parte en el monasterio de Irache y parte en Logroño, donde fundaron la Basílica de la Redonda, homónima al monasterio de su procedencia.
En la segunda mitad del siglo XII la presencia de los árabes en la península era todavía peligrosa y la lógica nos sugiere que, si se construye un templo en el mismo emplazamiento que había sido abandonado medio siglo antes por razones de seguridad, es oportuno que haya una presencia militar enfocada a la protección de canteros y albañiles en un primer momento y de religiosos y peregrinos de paso después. Contrariamente a los benedictinos los pobres caballeros de Cristo eran monjes soldados y amalgamaban perfectamente las tareas de atención espiritual y de defensa de la morada.
Volviendo a la función de la Linterna de los Muertos, es posible que en particulares ocasiones, por ejemplo como coronamiento de las ceremonias de admisión de nuevos discípulos, se encendiese para significar la Muerte de alguien, pero no como fallecimiento en sentido físico, sino simbólico: la Muerte iniciática que abre el Camino a un nivel superior de Vida. ¿Cómo se preparaban los Caballeros para la ceremonia de admisión?
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