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jueves, 14 de mayo de 2009

El Sencillo Gozo de la Verdad

El Sencillo Gozo de la Verdad
Moment of Christ - The Path of Meditation -
John Main,OSB

Santo Tomás de Aquino dice que ´la contemplación consiste en sencillamente gozar
la verdad´. Sencillamente gozar! Ahora bien, es verdad que pensar, analizar,
comparar y contrastar tiene su lugar y espacio en las diferentes disciplinas,
incluyendo la teología. Pero la contemplación, desde el punto de vista de Santo
Tomás de Aquino, o en la meditación, como nosotros le llamamos, no es el momento
para pensar, analizar, comparar o contrastar. La meditación es el tiempo para ser.
Sencillamente gozar. Y la sencillez a la que se refiere Santo Tomás se refiere a la de
la unión, a la unidad.

El reto para los hombres y mujeres de este siglo es que vivimos una era de intensa
actividad, y parece ser que para poder estar conformes o satisfechos con nuestros
problemas o dificultades, entonces debemos hacer algo. Me decía un amigo que se
había encontrado a alguien en un hotel y los dos hablaban de los problemas de la
vida. Uno le decía al otro: ´Mira, si quieres resolver los problemas de tu vida, debes
tomar el curso que estoy tomando´. Mi amigo entonces le preguntó: ´¿Y cuánto
tiempo toma?´ El otro le responde: ´Diez días´. Luego le describió el curso así como
las diferentes técnicas que se requieren para activar la satisfacción personal.
Nuestra sociedad está llena de este tipo de recursos – cómo ganar amigos o cómo
influenciar a la gente. Todos estos cursos están llenos de ejercicios,
procedimientos, cuestionarios para llenar, perfiles que elaborar y así
sucesivamente. Hay algunos cursos que consisten en técnicas exhaustivas en que
se restringen los alimentos a los participantes, anunciándoles que pronto va a ser la
hora de la comida, que nunca llega. (De hecho el curso que me describía mi amigo
no terminaba sino hasta las 4 de la mañana!).

Así que todos estos cursos, que abundan en nuestra sociedad, tienen mucho
contenido, requieren de mucha participación y actividad. No hay duda de que
algunos de estos cursos tienen su lugar. Pero hay una historia del islamismo que
debemos conocer antes de abordar estos cursos. Se trata de un hombre en un
pueblo que está buscando su llave pues la había perdido. El la buscaba bajo el faro
de una calle. Pasa entonces una persona y le pregunta que qué busca. El otro le
responde que está buscando su llave. El que pasaba por ahí le ayuda a tratar de
encontrarla, pero sin éxito. Finalmente el que pasaba por ahí le pregunta que en qué
parte se le había caído. El otro le responde que como a 50 yardas de donde estaban.
El que pasaba entonces le pregunta porqué entonces busca la llave ahí? Y el otro
responde: "Bueno, es porque aquí hay más luz".

Esto me hace pensar que somos como ese hombre, buscamos la llave donde hay
más luz. Creo que todo mundo en nuestra sociedad, en cierto grado, está buscando
la llave del misterio de la vida a través de ciertas técnicas y procedimientos
conocidos y no hay duda de que estos tengan su valor. Pero la búsqueda que
estamos haciendo va más allá que cualquier actividad. No es cuestión de asimilar
más conocimientos. De hecho, se trata de renunciar, de despojarnos. No es una
búsqueda, estrictamente hablando. No estamos buscando a Dios como si El se
hubiera perdido. Sabemos que El ahí es y está, y que El es ahora. Sabemos que El
está presente en este espacio, en este momento. Y el camino de la meditación que
estamos siguiendo es simplemente el estar abiertos a lo que es, a la esencia de Dios
y a la esencia de nuestra creación. Esta apertura requiere que estemos abiertos al
ahora, al aquí, y que pongamos toda nuestra atención desde la base de nuestro ser.
Este es el reto de la meditación Cristiana. De cierta forma debemos abandonar el
faro de la calle que nos es familiar y debemos ir a donde la luz no es tan clara o mas
bien debemos entrar a la oscuridad. El aprender a decir nuestro mantra es el
compromiso que nos lleva a encontrar la luz dentro de nosotros mismos.

Santo Tomás habla de sencillamente gozar de la verdad. El mantra es la llave para
esa sencillez. El mantra es de hecho el principio para esa sencillez pura. Es el
renunciar definitivamente a todo lo complejo. Requerimos solo una palabra.
Requerimos la fe de un niño para decir esa palabra. La verdad a la que se refiere
Santo Tomás, es la única verdad que existe. Es la Verdad que también es el Camino
y es el Camino que es la Verdad.

La meditación es sencillamente gozar el Camino. Es sencillamente gozar la vida.
Cuando meditamos es como si nos viéramos reducidos en nuestro ser esencial. En
ese proceso de reducción nos hacemos tan pequeños que entonces podremos
entrar por el ojo de la aguja. La meditación nos enseña a ser humildes, y al hacernos
pequeños, entramos a la vida, a la vida ilimitada. Aplica esto en la enseñanza del
Evangelio de San Juan:

´...Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores
rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean
los que le adoren. Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y
en verdad´ (Juan 4:23-24).

La meditación es hacer contacto total con tu propio espíritu, total contacto con la
verdad. Recuerda el Camino: Repite tu mantra de principio a fin. Medita cada
mañana y cada noche en total lealtad, sencillez y humildad. La contemplación
consiste en sencillamente gozar la verdad.

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