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jueves, 7 de mayo de 2009

El Único Centro

El Único Centro
Moment of Christ - The
Path of Meditation -
John Main,OSB

Es importante tener frente a nosotros una idea general de lo que es la meditación. Para
algunos de ustedes que ya han estado meditando por algún tiempo, este mensaje es
como un repaso. Para aquellos que van a comenzar a meditar, este mensaje es una
introducción.

Básicamente, la meditación es un camino para llegar a nuestro centro, el fundamento
de nuestro ser, y permanecer ahí – en quietud, en silencio y en atención. Esencialmente
la meditación es una forma de aprender a estar despiertos, totalmente vivos, pero
quietos. Es la quietud de la meditación que nos lleva hacia ese estado de estar
despiertos y a ese sentido de estar totalmente vivos, y que nos permite, primero estar
en armonía con nosotros mismos, y gradualmente en armonía con toda la creación. La
experiencia de la meditación te pone en resonancia con la vida. Pero para poder tener
esa resonancia, es necesario estar despiertos en el silencio y en la quietud.

Este es un gran reto para la gente de hoy en día, porque la mayoría de nosotros
tenemos poca experiencia con el silencio ya que el silencio puede ser terriblemente
amenazador para la gente en la cultura transitoria en la que vivimos. Debes
acostumbrarte a ese silencio. Esta es la razón por lo que el camino de la meditación es
un camino para aprender a decir tu palabra interiormente, en tu corazón. El propósito
de repetir la palabra es lanzarte al silencio. Entonces, renuncia a todo tipo de ideas
materialistas como cuánto tiempo te tomará. Puede ser 20 años. Pero eso no importa.
Puede ser 20 minutos. Tampoco importa. Lo único que importa es que vayas en camino
a re-establecer contacto con tu centro. El magnífico descubrimiento que hacemos
cuando vamos por este camino hacia nuestro centro, es que el centro está en todos
lados, y que la meditación es la manera de insertarnos en nuestro propio centro. Si
estamos arraigados en nosotros mismos, podemos entonces encontrar nuestro lugar
en el universo y al encontrar el centro del universo, encontramos a Dios.

La persona verdaderamente espiritual es aquella que está solidamente arraigada en sí
misma a tal punto que está en armonía con todo y con todos. El gran propósito de este
camino es el poder entrar a una armonía profunda contigo mismo, con los otros, con el
universo y con Dios. Permíteme recordarte de nuevo. El camino de la meditación es un
camino de mucha sencillez. Debes aprender a repetir tu palabra: “Maranatha”. Es
difícil porque esto no es sabiduría convencional. La mayoría de la gente piensa que la
sabiduría consiste en ser más complejos y mientras más raras sean las ideas que
puedes examinar y manejar, entonces te vuelves más sabio. Si le dices a alguien, ´Me
voy a sentar todas las mañanas y todas las noches y voy a aprender a repetir esta
palabra´ - muchos te dirán: ´Bueno, debes entonces ser un tonto. Seguro que la vida es
mucho más preciosa y el tiempo es precioso para perderlo así, solamente repitiendo
una palabra 30 minutos en la mañana y 30 minutos en la noche. Porqué no haces algo
mejor con tu mente?´

Toma entonces mucha valentía, para cada unos de nosotros, hombres y mujeres del
Siglo XXI, el poder sentarnos y meditar cada mañana y cada noche. Pero es esto lo que
se requiere. Si quieres aprender a meditar, debes entonces tratar de encontrar el
tiempo cada mañana y cada noche, y debes aprender la disciplina y aprender que es
una disciplina real. Esta es una disciplina que te dará una gran estabilidad, una gran
unidad y una gran armonía. La disciplina es la disciplina de repetir la palabra.

Un amigo mío recientemente me envió una caricatura que encontró en el New Yorker.
Era la imagen de dos monjes budistas sentados en la postura de la meditación y uno le
decía suavemente al otro: “Qué creés que pasa después?”. Esto es todo. Es así como
muchos ven la meditación en nuestra sociedad. Otra caricatura que alguien me envió
hace algún tiempo es la de un joven con cabello largo sentado también en la postura de
la meditación y su padre, evidentemente un ejecutivo, les decía a sus amigos: ´No es
maravilloso? Antes de que él adoptara la meditación solo se sentaba todo el día a
hacer nada´. Esto te da una idea del humor del New Yorker y de cómo la gente de
nuestra sociedad ve la meditación.

Pero nosotros debemos abordarla también con cierto humor, no debemos ser
demasiado solemnes sobre esto. Pero de esto se trata, esto se requiere. Si quieres
aprender a meditar debes aprender a sentarte quieto y a decir tu palabra de principio a
fin. Lo que encontrarás, si perseveras, es que después de un tiempo de repetir tu
palabra encontrarás una cierta paz y relajamiento que te puede llevar a la tentación de
decirte: ´Esto es muy bueno. Quiero seguir experimentando esto y por lo tanto voy a
dejar de repetir la palabra – me quedaré solo con la experiencia´. Esta es la ruta rápida
hacia el desastre. No meditas para experimentar la experiencia. Meditas para entrar a
la experiencia. La meditación es llegar a la conciencia e ir más allá de la conciencia de
auto-reflexión. La meditación es aprender a ver fuera de ti mismo, rompiendo el
sistema de auto-conciencia, rompiendo la prisión del ego - y lo hacemos con la
disciplina de decir la palabra.

Cuando repites la palabra, no estás pensando en tus pensamientos. Tampoco estás
analizando lo que te pasa. Estás renunciando a ti mismo. La meditación, en la visión
Cristiana, es simplemente lanzarnos a la infinitud de Dios a través del Espíritu que vive
en nuestro corazón. Es renunciar a nosotros mismos, es lanzarnos a la profundidad.
La gente, a través de la historia, ha encontrado que lo que se requiere es un acto de fe
para renunciar a uno mismo.

Entonces, no compliques tu meditación. En mi humilde opinión, lo menos que leas
sobre la meditación, mejor. Lo menos que hables de la meditación, mejor. Lo que es
real es meditar. La sencilla regla es que te acuerdes de encontrar un lugar tranquilo en
tu casa o donde te encuentres. Siéntate derecho. No te preocupes de técnicas. No es
necesario que te sientes en la posición de loto, pero podría ser de ayuda si lo haces –
vale la pena aprenderlo. Pero lo importante es sentarte derecho. Lo esencial de la
postura es que la columna vertebral esté lo más derecha posible. Con respecto a
respirar, la regla sencilla es que respires. No te angusties si debes meditar inhalando o
exhalando. Haz las dos cosas! Pero la regla más importante es que digas el mantra,
que digas tu palabra. Y este es el arte de la meditación, aprender a decir tu palabra de
principio a fin.

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